Zorro y cóndor juntos, observados en el Parque Provincial Aconcagua

Zorro y cóndor juntos, observados en el Parque Provincial Aconcagua

Foto Gpques. JOAQUÍN GONZÁLEZ y RODRIGO PALOU

Juntos, mirando la Quebrada de Matienzo en la cordillera mendocina; como recordando el cuento ‘El Zorro y el Cóndor’, dos guardaparques observaron a un cóndor y a un zorro que compartían el mismo espacio

Por Prof. NORBERTO OVANDO*

Área protegida

En 1983, el Aconcagua fue declarado Parque Provincial por Ley 9.205 y como tal dentro de las 71.000 hectáreas que abarca se debe respetar el principal objetivo de preservar los valores naturales y culturales.

El Parque se encuentra emplazado en el imponente marco de los Andes Centrales en la provincia de Mendoza. A pesar de sus rigurosas condiciones ambientales, Aconcagua presenta una variedad de vida vegetal y animal adaptada al clima, albergando a más de 110 especies de aves, 1 de anfibio, 2 de reptiles y 12 de mamíferos.

La palabra “Aconcagua”, ha generado polémicas en cuanto a su significado en español. La concepción más reconocida proviene de la lengua Quechua (Akon – Kahuak) que significa “Centinela de Piedra”, sin embargo, en la lengua Aymará los vocablos Kon –Kawa podrían ser traducidos como “Monte Nevado”.

Registro del encuentro

La zona de avistaje de los dos animales juntos, se encuentra dentro de las 18.500 hectáreas que fueron anexadas al Parque a fines de 2019 y como parte de la ley provincial que amplió el área protegida hacia el límite con Chile. Dentro de esta área se destaca la Quebrada de Matienzo que, a partir de unos 3400 msnm se desarrolla rodeada de imponentes montañas con sus cumbres nevadas, algunas superando los 5000mt., y diferentes cursos y chorrillos de agua dulce.

La Quebrada de Matienzo lleva ese nombre en homenaje al Teniente Aviador Benjamín Matienzo que se estrelló en su aeroplano Nieuport de 165 HP y falleció el 28 de mayo de 1919.

Matienzo, oriundo de Tucumán, había salido horas antes del campo de aviación “Los Tamarindos” (Mendoza) y era miembro de la cuadrilla de tres aviones que habían sido donados por el gobierno francés para cumplir la odisea de cruzar la Cordillera de los Andes.

Los Guardaparques, se encontraban de recorrida evaluando el área, cuando observan una pareja de cóndores y que al retirarse la hembra, el lugar fue ocupado por un zorro. Ellos deducen, que ambos, cóndor y zorro, habían estado alimentándose minutos antes y que decidieron descansar un rato. Los cóndores —a diferencia de lo que se cree y que le otorga mala fama— no son cazadores y solo se alimentan de carroña. “Quizás había algo que no vimos y lo habían estado comiendo porque el cóndor cuando está muy hambriento o muy saciado se queda muy tranquilo”.

Biológicamente puede haber sucedido dos tipos de comportamiento: Comensalismo o Mutualismo.

Se conoce como comensalismo a un tipo específico de interacción biológica interespecífica, o sea, de interacción entre individuos de distintas especies, caracterizada por el beneficio de uno solo de los involucrados, sin que la otra parte reciba ningún tipo de daño o perjuicio.

A diferencia del comensalismo, en el que una sola especie de las involucradas se beneficia, en el caso del mutualismo son ambas especies las que obtienen provecho de su interacción. Este tipo de casos es típico entre especies que presentan características biológicas compatibles entre sí, pudiendo retroalimentarse de manera positiva, o sea, darse mutuo beneficio.

Podemos agregar que ambas especies viven de manera independiente y se unen de forma permanente o esporádicamente y cada cual pone algo de su parte para la sobrevivencia de ambas.

Los Guardaparques relatan que “los cóndores no son cazadores sino carroñeros, no tienen pico de punta como las aves rapaces, no tienen garras y tiene la cabeza pelada, eso nos muestra que el animal no es cazador y, además, cumple una función muy importante en el ecosistema porque son controladores fitosanitarios. Esto significa que si ellos no estuvieran controlando a los animales que se mueren, si no los comieran, esos cuerpos generarían plagas, por eso tienen una función específica en el ecosistema y se los debe proteger”.

El cóndor ‘trabaja’ con el puma porque cuando el puma caza, deja partes del cuerpo que no come y el cóndor con otras aves carroñeras, se alimenta de los restos, en esto de compartir lo que el puma deja muchas veces se acercan los zorros para alimentarse.

‘El Zorro y el Cóndor’ (cuento andino)

Cierto día el zorro estaba caminando, cuando en eso se encontró con el cóndor y le dijo:
¡Hola sobrino! ¿Cómo estás?
Muy bien tío, contestó el cóndor
Entonces se pusieron a conversar un largo rato y el zorro le decía al cóndor:
Tú, gozas volando por el aire, recorriendo las montañas y comiendo de lo mejor, porque tienes tus alas fuertes que te ayudan a trasladarte rápidamente de un sitio a otro. Mientras que yo, no puedo; además cuando hace frío y cae hielo mis patas se rajan y a veces me siento a gritar de dolor
El cóndor le contestó:
Oiga tío, si Ud. quiere le hago sus alas, volaremos juntos y gozaremos de todo lo que desea.
Muy contento, el zorro le dijo:
Ya sobrino, hazme mis alas.
Entonces, consiga dos lapas grandes, un cordel y una guatopa (aguja).
El zorro consiguió el material y el cóndor empezó a coser los mates en cada costilla.
– ayayauuuuuuuuuuu, ayayauuuuuuuuuuuu – gritaba el zorro.
Aguante tío, aguante tío.
El cóndor termino de coser y le dijo al zorro:
Listo tío, ahora maneje las alas. Pero como ya tenemos hambre y para irnos más rápido, súbase a mi espalda.
Ya sobrino, llévame hasta medio aire, ahí será más fácil manejar mis alas.
Se fueron, cuando ya estaban bien altos, le dijo el zorro:
Basta, aquí no mas sobrino, déjame, ahora si podre volar. ¡Que lindo! El cóndor lo soltó y le decía:
Maneje las alas tío, maneje las alas. El pesado zorro, lo que hacía era manejar las patas desesperadamente, ya que las grandes alas no le servían de nada, sino de más peso para caerse con más rapidez. Cuando ya estaba bastante cerca del suelo, el zorro empezó a gritar:
¡Tiendan colchones!, ¡tiendan colchones!
El pobre zorro, al caer al suelo se reventó. Allí terminó la ambición del pobre zorro, mientras el cóndor venia volando detrás, muerto de hambre de todo el día y dijo:
¡Ahora me desayunaré este rico zorro.

Cuento en quechua de los niños de la Comunidad Campesina de Pampallacta (Provincia de Calca, Departamento de Cusco, Perú)

Conclusión

Deseamos que este primer registro mundial de compartir tan juntos un mismo hábitat natural, se repita, y que el zorro no termine su vida como el del cuento.

*Noberto Ovando es presidente Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN) Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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