Selva Almada: «No soy una escritora de largo aliento»

Selva Almada: «No soy una escritora de largo aliento»

Foto TÉLAM

Con su nueva novela ‘No es un río’, la escritora Selva Almada cierra una trilogía que indaga sobre las masculinidades y abre paso a nuevas búsquedas o preguntas.

O como ella misma las llama: el «universo de los cuidados: personas que se ven obligadas a cuidar de otras», un tema que ya está indagando a través de algunos relatos que está escribiendo para publicaciones que saldrán a la luz próximamente.

«Escribí un par de cuentos, más que nada por pedido, y me di cuenta que, con otro relato que había escrito hace un par de años, empezaba a aparecer el universo de los cuidados: personas que se ven obligadas a cuidar a otras. Me parece que ahí se puede abrir otra serie de preguntas y de repente es un rastro que me interesa seguir, es algo para ir tirando del hilo y viendo que aparece», cuenta sobre estas nuevas búsquedas.

«El tema del cuidado –explica sobre cómo nace una indagación– no vino desde afuera. Por ejemplo, en la revista Granta me habían pedido escribir sobre el aire y de ahí apareció un personaje con una enfermedad crónica. Y otro que va a salir ahora en una antología de la Universidad de Hurlingham que se va a llamar ‘Conurbe’, donde nos convocaron a varias escritoras y escritores a escribir relatos ambientados en el conurbano; o en la revista Acción sobre dos hermanos que hacen un pacto suicida».

Pero más allá de los temas o preguntas, en la literatura de Almada lo que se construye es un tono, un trabajo de depuración del lenguaje. De hecho sus novelas son más bien breves. «No soy una escritora de largo aliento», dice divertida.

En su opinión, «tiene que ver con que siempre escribo de más para recortar y porque me interesa el tono. Estuve mucho tiempo sin escribir ‘No es un río’, teniendo una parte. Pero cada tantos meses volvía y siempre le sacaba cosas, entonces cuando la retomé, entre el año pasado y sobre todo este verano, tuve que escribir mucho para empezar a sacar».

«Que no esté dividida en capítulos también fue una decisión, nunca hay un corte más que pequeños saltos de líneas. La idea era que gráficamente pudiera acompañar la corriente de un río, la cosa sinuosa del agua», concluye la autora entrerriana.

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