Por qué es tan peligrosa la expansión del visón americano en territorio neuquino

Por qué es tan peligrosa la expansión del visón americano en territorio neuquino
Foto ARCHIVO

El visón americano es una especie invasora que se ha expandido por distintas áreas geográficas del Neuquén, especialmente en Aluminé, con el consecuente impacto perjudicial en la fauna autóctona.

Para controlarlo, el gobierno provincial –en conjunto con investigadores de CONICET– viene desarrollando un monitoreo, al que le sumó pruebas destinadas a detectar la presencia de coronavirus en los ejemplares capturados.

De aspecto simpático y de carácter agresivo, los visones pueden llegar a medir hasta unos 70 centímetros –las hembras son más pequeñas– y a pesar entre 1,5 y 1,6 kilogramos (aunque algunos ejemplares pueden superar esa marca). Constituyen una seria amenaza para las aves acuáticas, como el pato de los torrentes (devora huevos y pichones), aves de corral y para la piscicultura.

Además, invaden hábitats de coipos (nutria criolla) y del huillín, otra especie de nutria que puede llegar a pesar 5 o 6 kilos y cuya presencia va en franco retroceso. De hecho, «hay un grupo de trabajo que viene estudiando al huillín», contó Luciana Piudo, titular de la dirección de Ecosistemas Terrestres del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN).

Explicó, además, que a algunos de los visones que lograron capturar les hicieron hisopados y que enviarán las muestras al Laboratorio de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), para que se investigue si existe presencia de coronavirus.

Cabe recordar que, en noviembre último, el gobierno de Dinamarca –primer exportador mundial de pieles– ordenó eliminar a todos los visones de los criaderos de ese país, al haberse detectado una mutación del coronavirus. Luego admitió que fue un error jurídico ordenar el sacrificio, pero instó a los productores a seguir adelante con la medida a la que denominó de precaución.

Según Piudo, en Neuquén hubo un criadero en la zona de Los Miches, cuando corrían los años 70, pero la actividad no se prolongó en el tiempo. De todos modos «se estima que el foco de visones que (actualmente) se registra en el Norte tiene que ver con aquel establecimiento”, dijo, y agregó que también se han observado rastros en las zonas de Varvarco y Domuyo.

Ese grupo no tendría, entonces, vinculación con los visones que habitan en las riberas tanto de Villa Traful y San Martín de los Andes, como de Aluminé, «donde hicimos los primeros trabajos en el 2018», y dijo que al Sur neuquino llegaron por cursos de agua desde las provincias de Chubut y Río Negro; y que fueron introducidos al país de la mano de la antigua industria peletera.

La génesis se remonta «a los años 30 y 40, cuando comenzaron a instalarse criaderos en la Patagonia, en Santa Cruz», señaló la titular del organismo concebido por la provincia para realizar estudios e investigaciones vinculados a la conservación, el control y el manejo de la fauna silvestre y sus hábitats..

También estudian las costas del río Limay en la zona de Piedra del Águila, donde ya hubo avistamientos de visones. «Con los mapeos buscamos establecer lugares donde cortar el avance, priorizando sitios de importancia biológica», sostuvo, y agregó que se los captura con trampas y «se realizan estudios sanitarios para evaluar la potencial trasmisión de patologías». En paralelo se apunta a un control de la especie, bajo un protocolo específico.

El estudio empezó en 2016 y tal es la complejidad que todavía resulta difícil estimar con precisión la curva de crecimiento, «pero vemos que se expande geográficamente por la provincia», y que las camadas son de entre tres y cuatro crías por año. «Nacen en primavera y pueden vivir cinco años», añadió Piudo.

Su expansión no sólo obedece a eso, sino también a que «no tiene predadores naturales, y que en la provincia ha encontrado fuentes de alimento y espacio. Son difíciles de manejar, y se estima que escaparon de los criaderos cuando los intentaron manipular», señaló. También se da por acreditado que varios fueron liberados cuando los criaderos dejaron de ser rentables y simplemente cerraron.

Ahora están en pleno proceso expansivo y desde el CEAN piden que, si alguien ve alguno, dé aviso por teléfono al 02972-413956, por mail a vison.neuquen@gmail.com o directamente a Guardaparques de la zona de avistamiento.

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