Poda de árboles frutales: cómo mejorar la producción y cosecha de frutas

Poda de árboles frutales: cómo mejorar la producción y cosecha de frutas

Presentamos una guía completa desde la plantación, los primeros cuidados y las labores anuales con los árboles frutales.

Por JORGE E. GRAZIANO*

Introducción

La práctica de poda en plantas frutales tiene algunas características especiales que la diferencian de otros tipos de plantas, como arbustivas y arbóreas de jardín, ornamentales en general y arbolado urbano.

En este artículo nos vamos a referir a la poda de árboles frutales que producen bien en la zona de influencia de valles del centro-sur de Neuquén y valles cordilleranos del sur de Río Negro, que están más difundidos cultural y económicamente en la zona.

Vamos a diferenciar a dos grandes tipos de árboles frutales: de pepita y de carozo.

Dentro de los frutales de pepita, tenemos a los manzanos, perales y membrillos.

Dentro de los frutales de carozo, están los ciruelos, cerezos, guindos y nogales. También duraznos, damascos; aunque estos últimos se cultivan con algunas limitaciones climáticas.

Otros frutales de carozo como almendros, avellanos y castaños se dan bien en la zona, aunque no están tan difundidos.

Los frutales considerados son todos de hojas caducas, es decir pierden sus hojas en invierno.

Debido a heladas tardías, nevadas y lluvias de primavera, en la zona considerada; conviene plantar variedades de frutales de floración tardía, principalmente de ciruelos y almendros. Recordamos que para que las plantas den frutos, primero deben dar flores y estas deben polinizarse para transformarse en frutos. La polinización es afectada por las adversidades mencionadas.

¿Qué es la poda? ¿Por qué podar?

La poda es el corte de algunas ramas del árbol o arbusto, para un propósito determinado. En el caso de árboles frutales, al entrar en producción, el objetivo principal es lograr buena producción de fruta todos los años.

La poda anual de las ramas del año de un árbol frutal, permite concentrar las reservas de nutrientes en las ramas, de manera tal que se aumente la formación de yemas de flor y en consecuencia la producción de fruta.

También podemos considerar que la poda contribuye a:

  • Dar a la planta una forma adecuada para su aprovechamiento
  • Mejorar la sanidad, ya que se limita el refugio de plagas invernantes.
  • Mejorar cantidad y calidad de frutos.
  • Superar la alternancia entre bajas y altas producciones.

Tipos de poda

Desde que plantamos un árbol frutal, hasta que comienza a producir, podemos diferenciar los siguientes tipos de poda:

Poda de plantación: Es la que se realiza cuando traemos la planta de un vivero, en este caso el objetivo es que la planta enraíce bien con las reservas acumuladas en tallo y raíces. Para eso, se despuntan raíces y se poda la parte aérea, todas las ramas laterales, dejando solo el tallo principal, entre 50 cm y 80 cm de alto. La idea es que en la época de crecimiento, las reservas vayan a la formación de raíces, principalmente.

Poda de trasplante: Esta poda debe hacerse cuan se pasa una planta ya establecida, de un lugar a otro. Se poda bastante la parte aérea y en menos proporción las raíces. El objetivo es el mismo que para la poda de plantación: que la planta enraíce bien y no gaste tanta energía en follaje.

Poda de formación: Al año siguiente de la plantación, el futuro arbolito habrá desarrollado sus primeras ramas. Aquí iniciamos unos tres años de la formación de la copa.

A nivel de pequeños montes frutales consideramos más adecuado la forma de vaso o “bandeja” sin eje central, para lo cual el primer año de formación elegimos tres o cuatro ramas, que van a ser las ramas principales o primarias de la futura copa.

El segundo y tercer año podamos al ras todas las ramas secundarias que no están orientadas a la forma de vaso o bandeja (ramas que rectas hacia arriba, ramas que van hacia el centro o se entrecruzan).

Poda de producción: Luego de la plantación y la formación, al quinto año, podemos decir que nuestro árbol frutal ya entra en producción, al principio con poca cantidad de fruta, para estabilizarse con una producción adecuada, cerca de los ocho a diez años.

El cuarto año hicimos la última poda de formación, por lo cual a partir del quinto año vamos a enfocarnos en podar las ramas del año, con el precepto de aumentar las yemas de flor. Esta es la poda de producción o poda anual.

De acuerdo a si las ramas son más o menos vigorosas, se realizan podas cortas o largas según se muestra en la siguiente guía:

Poda de corrección: Muchas veces una planta frutal, nunca se podó o se podó mal, por lo cual resulta una planta muy enmarañada, con muchas ramas cruzadas, muy alta y con ramas largas. En estos casos hay que comenzar con una poda de corrección, para llevar a la planta a una forma adecuada, que en nuestro caso es la forma de copa o bandeja. Esta tarea nos puede demandar dos o tres temporadas, según sea el tamaño de la planta.

En la poda de corrección se cortan al ras ramas viejas, enfermas y mal orientadas. Se deben seleccionar las mejores ramas que van a quedar formando la copa en forma de vaso, debido a que estamos podando una planta ya grande, vamos a tener que corta ramas bastante gruesas, en estos casos, cuando nos queden tocones de más de 3 cm de diámetro, debemos proteger el corte con pintura al agua.

Cuando ya se logró la forma adecuada, se continúa cada año con la poda anual o de producción.

Herramientas de poda

Las herramientas principales para la poda son la tijera de poda y el serrucho de poda. Ambos tienen características especiales que pasamos a detallar.

Las tijeras de poda deben ser de corte deslizante, esto significa que la hoja de corte, se desliza mientras corta de la misma manera que deslizamos un cuchillo para cortar el pan.

Una tijera de costurera, por ejemplo, es de corte recto, no deslizante.

De las tijeras de poda tenemos dos tipos, las que se manejan con una sola mano y las de manejo a dos manos, estas últimas de mangos más largos para corte de altura.

Los serruchos de poda deben ser de hoja de acero de buena calidad, espesor superior a 1,5 mm y de dientes cruzados.

Además de estas dos, tenemos para ramas más gruesas otras herramientas como sierras tronzadoras y moto sierras.

En todos los casos las hojas, dientes y cadenas deben estar bien afilados, para que los cortes sean lo más limpios posibles.

¿Cuándo podar?

La temporada de poda para los árboles frutales de hoja caduca es desde que pierden las hojas hasta cuando se comienzan a notar las yemas hinchadas. Normalmente en la región considerada esto ocurre de mayo hasta agosto (los meses sin “R” en la palabra), aunque en la práctica se puede extender hasta mediados de septiembre. El límite sería cuando las yemas estén brotadas.

Hay una diferencia en la recomendación de poda para frutales de pepita y de carozo.

Los frutales de pepita (manzano, peral y membrillo) se pueden podar en cualquier momento de la temporada mencionada, porque tienen buena cicatrización.

En cambio los frutales de carozo (ciruelo, cerezo,, guindo), conviene podarlos al principio o al final de la temporada, es decir en los meses de mayo o agosto, ya que en junio-julio no tienen buena cicatrización.

Un caso especial es el del nogal en el cual solo se realizan podas de formación y corrección. Este árbol conserva buena actividad de savia hasta la mitad de la temporada, por lo cual si tenemos que corregir la copa cortando ramas gruesas, conviene hacerlo al final de la temporada, así se pueden pintar y sellar bien los tocones, sin que la exudación excesiva impida el sellado.

No se debe podar con heladas y/o temperaturas bajas. Conviene podar en días claros y soleados.

¿Cómo podar?

Las herramientas de poda deben estar bien afiladas, el corte es en bisel y debe ser limpio sin desgarros.

La desinfección de tijeras y serruchos es necesaria para no transmitir enfermedades de una planta a otra. Se puede hacer con alcohol etílico o agua lavandina común, al 50%.

Las ramas gruesas de más de 3 cm de diámetro, demandan sellar los tocones con pintura sintética al agua con fungicida o algún producto cicatrizante.

Siempre se corta por sobre una yema, en bisel y protegiéndola como muestran las figuras.

En caso de corte de ramas gruesas, se realizan tres pasos como se ve en el dibujo, de manera de evitar desgarros de la corteza.

Para pequeños montes frutales, se aconseja podar manteniendo la forma de vaso y una altura de planta de no más de 3,50 m aproximadamente. Es decir mantener una planta relativamente baja, como para favorecer la cosecha con una escalera de doble hoja común.

Definimos como poda corta a la que se realiza a menos de la mitad de la rama y poda larga a la que se realiza a más de la mitad de la rama.

El concepto principal luego de la formación y corrección, es realizar la poda anual de las ramas del año de la siguiente manera:

  • Poda al ras de las ramas entrecruzadas y mal orientadas.
  • Poda al ras de chupones. Estas son ramas muy largas, verdes con pocas yemas o con yemas espinosas. A veces salen desde el pie.
  • Poda corta de ramas vigorosas. Poda larga de ramas más débiles.

Otras ramas viejas, quebradas o enfermas se podan al ras.

Un árbol frutal conviene que tenga un solo pie o tronco, copa abierta que favorezca la entrada de luz y aire, altura adecuada para favorecer la cosecha y tres o cuatro ramas guías primarias.

*Jorge E. Graziano es ingeniero agrónomo. Extensionista retirado AER – INTA San Martín de los Andes.

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