Pandemia: ¿y si pensamos un poco?

Pandemia: ¿y si pensamos un poco?

La pandemia y el aislamiento para frenarla han sacado a la superficie lo peor de muchos seres humanos, que terminan haciendo gala de una perniciosa ignorancia…

Por ESTANISLAO JUDICKAS

Una de las virtudes que nos diferencian de otras especies animales, es la de tener una capacidad de razonamiento, de pensar, de analizar… Pero parece que esta no es la regla, en medio de la pandemia del coronavirus.

Y uno podría pensar que esto es una cuestión de educación, de formación, de cultura general; pero viendo tanto desatino y tanta ignorancia se ve que en esto, parece que no hay diferencia entre un profesional y un ciudadano común. Por eso no hay otra opción que salir al cruce y dejar expuestas tantas incongruencias.

Escuchar a médicos que digan que la distancia de seguridad a adoptar de uno o dos metros es porque el virus es “gordo” y pesado, y cuando es expulsado “cae” rápido…

¿Dónde estudiaron estos médicos? ¿Quién les firmó el título? No tienen ni idea de lo que es un virus (al igual que la mayoría de la gente). Cualquier partícula suspendida en el aire, como polvo, gotas de agua o saliva, es miles de veces más pesada que un virus y normalmente los virus están incorporados a partículas más grandes. Si en el aire hay partículas más pesadas en suspensión, un virus tendría que flotar fácilmente.

Muchos otros hablan de adquirir “inmunidad colectiva”. ¿Qué es esto? Es lograr que se infecte la mayor cantidad de gente, así se generan anticuerpos contra el virus… Pero claro, de los que queden vivos, ya que ningún médico nos va a decir que nuestro sistema inmunológico se puede defender o no de este virus. Es decir, en esta supuesta exposición generalizada al virus, los que resistan, adquieren inmunidad… y el resto ¡queda librado a su suerte!

En nuestro país estuvimos al borde de caer en esta trampa sanitaria, gracias a la ineptitud del ministro de Salud de la Nación, primero subestimando la pandemia y luego adhiriendo a los postulados de los países anglosajones que hablaban de “esa” inmunidad colectiva.

Por suerte el Presidente, rápido de reflejos, se apoyó en la eficiente viceministra de Salud, se rodeó de un comité de expertos que lo asesora y, con ese marco, delineó la política sanitaria que nos está permitiendo controlar la situación.

La diversidad hace que los sistemas inmunológicos de las personas, sean distintos y es así que habrá personas más resistentes a una enfermedad que a otra y esto tiene una fuerte impronta genética. Por la tanto si nos exponemos todos a este virus, algunos resistiremos y otros no.

La verdadera inmunidad colectiva llegará cuando haya una vacuna y aún así no será completa.

Está claro que lo ideal es que haya muchas más personas inmunizadas que contagiadas transitando la enfermedad, porque cuando esto ocurra, empezará a controlarse la pandemia. Esto es porque las personas inmunizadas ya no contagian, y al ser muchas, disminuye bastante la transmisión comunitaria.

Pero no se puede pensar en lograr la “inmunidad colectiva”, exponiendo como dicen, a la población de menos de 60 años a la circulación del virus; así muchos adquirirán inmunidad, pero también muchos morirán, esto es lo que se proponía en el Reino Unido y en EEUU, y así les está yendo por haber tomado tarde medidas de aislamiento.

Se debe tener en cuenta también, que esta política terrible, generaría muchos más contagiados, que serían potenciales contagiadores de las personas que están en los grupos de riesgo, por más que se diga que en estos últimos, se controle su aislamiento. Viendo la enorme cantidad de gente mayor que falleció en asilos y geriátricos en los países desarrollados y en nuestro país, nos damos cuenta de la realidad de este análisis.

Pero a pesar de las pruebas a la vista, se siguen difundiendo videos, charlas y entrevistas de profesionales que aseguran que el aislamiento es un error, y aún peor: que la pandemia es una farsa.

Estos profesionales del delirio, nos dicen por ejemplo que al vivir confinados y con medidas continuas de higiene, vamos a “debilitar” nuestro sistema inmunológico, que esto está mal, que hay que salir, exponernos, para que nuestro sistema de defensa esté siempre alerta… Claro, siempre pensando que en esta exposición van a sobrevivir los más fuertes… Cualquier parecido con la teoría de la evolución de Darwin, es pura casualidad.

Estos profesionales que hablan de saber de microbiología, parece que no saben que los miles de muertos en China, Europa, EEUU y más cerca en Brasil, ni siquiera tuvieron oportunidad de saber sobre la fortaleza o no de su sistema inmunológico, tampoco tuvieron ocasión y tiempo para que se “debilitara” por medidas exageradas de higiene y aislamiento.

No está bien comparar esta pandemia con la gripe y salir a decir que con la gripe, todos los años mueren la misma cantidad de personas que están muriendo ahora de coronavirus. Es tremendo el error de contexto, técnico y estadístico.

En EEUU, por ejemplo, la pandemia ya ocasionó más muertes que la guerra de Vietnam, pero no es un dato comparable con la gripe. ¿En cuánto tiempo? En solo dos meses, además, muertes ocasionadas por un virus desconocido, muy contagioso y para el cual todavía no hay vacunas. Y en todo caso, se sumarían a los fallecidos por la gripe.

Por otro lado, nunca se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial semejante mortandad de gente en Asia, Europa y EEUU, en tan poco tiempo. Sepulturas masivas, desbordes de sistemas de salud, desprotección de adultos mayores. Terrible impacto en la salud de la población, sobre todo en lo que después se supo, son los grupos de riesgo.

Pero todavía hay gente –¿profesionales?– haciendo videos para alentar el no aislamiento y rebelarse contra esta “farsa” de la pandemia… Y lo peor de este mensaje: estamos viendo un público adicto que cree lo que le conviene a su pobre formación cultural, y es cómplice inmediato de este accionar… Idiotas útiles, que le dicen.

Porque una cosa es ser ignorante, no saber; pero otra es si además de eso, se pretende cortar y pegar, retransmitir y compartir conceptos que no se manejan, ni conocen; solo porque a cada uno le van bien con su mediocre educación.

Otro tema es el de los referentes religiosos, que como hace rato que están esperando a un mesías y no aparece, entonces aprovechan esta situación y sacan a relucir de sus libros sagrados las terribles profecías que ya habían pronosticado esto. Una amenaza y castigo de su Dios bueno hacia la humanidad, por haberse desviado de su camino. Cualquier parecido de este accionar, con una manipulación de personas, también es pura casualidad.

En fin, le seguimos dando la razón a Einstein cuando nos decía: “Hay dos cosas que creo son infinitas, el universo y la estupidez humana… y de lo primero no estoy tan seguro”.

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