Mientras la humanidad se aísla, la vida prolifera

Mientras la humanidad se aísla, la vida prolifera

La pandemia de coronavirus, que por ahora afecta principalmente al hemisferio norte, produce un resultado aparentemente paradójico: la reducción de la actividad social y económica hace que la naturaleza se depure.

Por L.A.R.

El fotomontaje publicado en Facebook por Patricio Sánchez –que encabeza esta nota– grafica la paradójica situación que atraviesa el mundo por la pandemia de coronavirus: de la impasse en la actividad humana deriva la proliferación de la vida animal y vegetal.

Miestras tanto en Junín de los Andes 😂😂

Publiée par Patricio Sanchez sur Dimanche 22 mars 2020

El vecino que, casi a cualquier hora del día, salga un rato a la puerta de su casa, podrá escuchar el silencio; o, mejor dicho, el trinar de los pájaros y en general de las aves que habitan las región contrastando sobre el silencio de vehículos que no circulan. Las aves que dominaban los cielos ahora se enseñorean en calles y cerros.

Los medios y las redes sociales daban cuenta, días atrás, de que la parálisis social y económica en el norte de Italia, además de las trágicas muertes por la infección, había reducido drásticamente la contaminación ambiental y transformado en cristalinas las –hasta no hace mucho– cenagosas aguas de los canales venecianos.

El hemisferio norte, el más afectado hasta ahora por el coronavirus, ha disminuido sus niveles de producción industrial. Los cielos comienzan a despejarse y, según sugieren los expertos, en pocos días los niveles de contaminación se reducen. El calentamiento global parece haber entrado también una fase de estabilidad.

¿Cuánto falta para que la humorada del usuario juninense de Facebook se haga realidad? ¿Cuánto para que los animales salvajes dominen nuevamente el hábitat expropiado, cercenado? ¿Cuánto para para que el aire y lagos, ríos y arroyos sean nuevamente prístinos…?

No lo sabemos; casi con seguridad no tendrán el tiempo suficiente: tarde o temprano, el coronavirus pasará, como ocurrió con toda ‘peste’ a lo largo de historia.

Pero lo cierto es que mientras la actividad humana languidece, la Tierra se depura y recobra vitalidad, la naturaleza se reproduce y prolifera… Un buen momento para reflexionar sobre ello.

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