Los genocidas institucionales

Los genocidas institucionales

Foto CIUDAD CCS

En tiempos de crisis global, en medio de esta pandemia, ciertos personajes –presidentes, gobernantes– revelan lo peor de sí, arrastrando a sus pueblos a la catástrofe.

Por ESTANISLAO JUDICKAS

En todo el mundo, cuando una persona mata a otra o a otras, se la juzga por homicidio.

Los elementos con los cuales se puede cometer semejante delito suelen ser múltiples y no necesariamente directos, es así que pueden utilizarse armas, agresiones físicas, agresiones con objetos, sustancias toxicas y agresiones psicológicas.

Pero el mundo actual no deja de sorprendernos y nos muestra un nuevo tipo de homicida que ha aparecido en ciertos países durante el desarrollo de la crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus.

Es un tipo de homicida muy especial, porque extrañamente ejerce el poder ¿democrático? gracias al voto de mucha gente que luego pierde la vida por sus acciones torpes e irresponsables.

Sin embargo, según parece ningún tribunal ha de juzgar a estas personas por homicidio, porque son presidentes en sus respectivos países.

Claro, hay que guardar las formas… El presidente de EEUU y el de Brasil no son asesinos conscientes; que en sus países mueran miles de personas por sus decisiones ignorantes e irresponsables, son solo “efectos colaterales” de sus gobiernos.

Se los podría acusar perfectamente de genocidas, por su perjuicio a los sectores más vulnerables y grupos de riesgo.

Ahora ¡cuidado! ciudadanos, si algunos de Uds. actúa en forma imprudente e irresponsable, dando lugar a la pérdida de la vida de una o más personas, seguramente será condenado por homicidio.

Realmente patético y contradictorio, ¿no?

Esta es la famosa doble moral que nos rige en el mundo actual, gracias a un sistema de organización social decrépito y caduco.

¿Hasta cuándo vamos a soportar que gobiernen este tipo de personajes? Si un sistema que se dice democrático y que permanentemente levanta las banderas de la moral y las buenas costumbres, permite que haya gobernantes así, evidentemente no es un buen sistema.

Uno puede pensar en la responsabilidad de los votantes, es cierto que tienen su cuota de responsabilidad, pero la responsabilidad atomizada de millones de habitantes no se puede comparar con el poder concentrado de un grupo de dirigentes a los cuales se les delegó ese poder para gobernar para todos con equidad y justicia, promoviendo el bien común.

Claro, para gobernar bien hace falta estar capacitado, tener visión holística, tener sentido común, no ser fundamentalista, respetar el conocimiento científico, honrar a los humildes y desamparados, tener capacidad de resolución de conflictos, respetar el disenso… En fin, no cualquiera puede ser presidente de un país.

Como vemos hay excepciones groseras a este ideal de gobernante, groseras y grotescas.

Evidentemente no es la idea, que la mayoría de la gente piense en forma independiente, que tenga pensamiento crítico; la idea es utilizar todos los medios posibles de publicidad, propaganda y manipulación, para “vender” una imagen y llegar al poder… ¿Y después…? Que la suerte ayude a los votantes.

Y observemos esta “casualidad”… Estos dirigentes que reniegan de la gente pensante, son los mismos que se sienten identificados con lograr la inmunidad de rebaño o inmunidad colectiva a riesgo de muerte de miles de personas… Y si el “rebaño” no piensa, actúa instintivamente por imitación. La verdad, esta clase de personajes creo sería más útil como pastores de ovejas que como gobernantes de un país, con todo respeto por las ovejas.

Dicen que los dirigentes que nos gobiernan son el reflejo de la sociedad, seguramente, pero en estos sistemas el pueblo no gobierna sino es a través de sus representantes y esto lo saben bien quienes ambicionan llegar al poder, saben que una vez que llegan, el poder de los votantes se diluye y el de ellos se fortalece. Esto no sería malo en sí mismo si se usa ese fortalecimiento del poder para generar más gente educada y con pensamiento independiente, aunque sea contrario al gobierno de turno… Pero no, la idea es seguir manejando el rebaño en una especie de realimentación negativa que sostiene el status quo.

¿Cómo nos damos cuenta que estamos ante uno de estos personajes nefastos? Muy simple, siempre están en el tintero, son mediáticos, polémicos, inoportunos, fundamentalistas y con tintes autoritarios.

Pongámonos a prueba… ¿Alguno de nosotros conoce los nombres de gobernantes de Noruega, Finlandia, Suecia, Holanda, Suiza, Nueva Zelanda, Australia, Canadá…? Pareciera que el desconocimiento de nombres fuera proporcional a la eficiencia de gobierno en esos países.

Estamos viendo qué peligroso es un ignorante con poder, por eso deberíamos luchar por sociedades más horizontales, mas educadas, honestas e igualitarias; para que los dirigentes que de ellas surjan gobiernen en consecuencia con esos valores.

Los ciudadanos de muchos países más, como Inglaterra, España, Francia, Italia, Rusia, China, Venezuela, México, Chile, Nicaragua y Ecuador, entre algunos otros, van a estar agradecidos de esa lucha.

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