Las inversiones inglesas

Las inversiones inglesas

Óleo CHARLES FORQUERAY

A 214 años de la llamada primera invasión inglesa y teniendo en cuenta las consecuencias posteriores y concretas de aquellos sucesos, ¿se puede seguir afirmando que los criollos vencieron al invasor inglés…?

Por ALFREDO SAYUS

Este sábado 27 y el domingo 28 de junio se cumplen 214 y 213 años, respectivamente, de las denominadas primera y segunda invasiones inglesas al Río de la Plata. En realidad, fueron la segunda y tercera invasiones, ya que la primera ocurrió en 1763, cuando el ignoto puerto de Buenos Aires aun dependía del Virreinato del Perú.

Pero esta historia la contaremos en otra oportunidad. Volvamos a los hechos que se inmortalizaron en los textos como primera y segunda invasiones inglesas. Cuando éstas ocurrieron, Buenos Aires ya era la capital del Virreinato del Río de la Plata y tenía una importancia mayor en la estrategia política, militar y económica mundial.

Es sabido que ambas avanzadas británicas en el Río de la Plata fueron la antesala de lo que tres años después sería el inicio del periplo independentista en este Virreinato. Pero, al margen de las escenas escolares que nos recordaban a valerosos vecinos arrojando aceite y agua hirviendo desde las azoteas a las tropas inglesas, una pregunta surge: ¿realmente vencimos a los ingleses en esas oportunidades?

Al margen de las escenas escolares que nos recordaban a valerosos vecinos arrojando aceite y agua hirviendo desde las azoteas a las tropas inglesas, una pregunta surge: ¿realmente vencimos a los ingleses en esas oportunidades?

Tal vez, desde el punto de vista militar sí, pero en rigor de verdad estas invasiones se enmarcaron en la guerra que, por entonces, enfrentaba a España, Francia y Gran Bretaña ante el bloqueo continental de Napoleón Bonaparte en 1806, que trababa el comercio británico con el continente europeo, en el momento de mayor desarrollo e intento de expansión de la Revolución Industrial iniciada en Inglaterra.

Por entonces, en que la producción de mercadería británica era la más elevada de Europa, Inglaterra necesitaba mercados. Las consecuencias de la Revolución Industrial los llevaba a defender la libertad de comercio, mientras que España y sus colonias se resistían a las mismas, manteniendo un monopolio entre la península y sus territorios satélite, que sólo beneficiaba a la corona hispana.

La entrada de tropas inglesas a Buenos Aires el 27 de junio de 1806, produjeron que el 13 de septiembre de ese año, el diario Times de Londres afirmara en uno de sus artículos: “Buenos Aires en este momento forma parte del Imperio Británico […] como resultado de semejante unión tendríamos un mercado continuo para nuestras manufacturas, nuestros enemigos perderían para siempre el poder de sumar los recursos de esos ricos países a los otros medios que tienen de hacernos daño…”

Ahora bien, para el 20 de agosto de 1806, 46 días después de la invasión, el comandante al mando de las tropas inglesas, William Carr Beresford, firmaba la capitulación ante Santiago de Liniers quien había logrado vencer a los británicos en lo que históricamente se recuerda como la Reconquista. Sin embargo, 20 días más tarde, el Times aseguraba que Buenos Aires seguía siendo parte del Imperio Británico. ¿Por qué?

¡A invertir que se acaba el mundo!

Con esta denominada primera invasión inglesa, si bien no se lesionó el sistema comercial colonial, sí podemos afirmar que la presencia británica contribuyó a acelerar la crisis. Pero fueron más graves los efectos de la popularmente conocida como segunda invasión (1807) ya que la autoridad virreinal del Río de la Plata no pudo impedir que las mercancías traídas por los británicos circularan por estas tierras sin mayores trabas y a mejores precios que las españolas.

La autoridad virreinal del Río de la Plata no pudo impedir que las mercancías traídas por los británicos circularan por estas tierras sin mayores trabas y a mejores precios que las españolas.

Los grupos comerciales locales intentaron poner en práctica el Reglamento Provisorio del gobierno, que establecía la prohibición del otorgamiento de nuevas franquicias a los extranjeros, pero esta política no tuvo éxito. Con el gobierno revolucionario surgido en 1810 tampoco hubo demasiadas modificaciones y aunque se intentó aplicar con mayor severidad el Reglamento, éste fue derogado en agosto de 1812. También fallará la Asamblea de 1813 en su intento de hacer valer esas resoluciones, demostrando así su impotencia para defender el comercio local.

En definitiva, Inglaterra logra triunfar en las invasiones –al margen de la derrota militar– porque crea en Buenos Aires el primer centro exportador y el primer mercado consumidor con que contaba el comercio ultramarino del Río de la Plata. Y a partir de 1810 son comerciantes británicos los que controlarán el acceso del mercado mundial. Además, el incremento en el uso de metálico para las transacciones comerciales, implementado por los ingleses, produjo un desequilibrio en el comercio rioplatense que desfavoreció a los comerciantes españoles y criollos, porque ese sistema permitía comprar a muy bajo costo los productos británicos.

Inglaterra logra triunfar en las invasiones –al margen de la derrota militar– porque crea en Buenos Aires el primer centro exportador y el primer mercado consumidor con que contaba el comercio ultramarino del Río de la Plata.

De esta manera, telas de algodón baratas traídas de Inglaterra ocuparon el lugar de las peruanas que comienzan a escasear a partir de 1810 con el aislamiento del Bajo y del Alto Perú, producto del inicio de la Guerra de Independencia. Este fue otro de los motivos que posibilitó el incremento en la venta de la mercadería de los ingleses que ofrecían excedentes de stock a precios de liquidación.

Por otra parte, la introducción en gran escala del metálico creaba nuevos grupos en condiciones de comprar. Se mejoró así la situación de sectores populares, dado que antes de la Revolución independentista sólo se favorecían los sectores más prósperos de la etapa virreinal, en su mayoría mercaderes y funcionarios. Así, con la caída del virreinato en 1810, se genera una crisis de las exportaciones y un aumento en las importaciones provocada por los nuevos denominadores del mercado.

Esto llevó a un incremento del consumo y a un evidente desequilibrio comercial que los gestores de la Revolución intentaron reordenar, pero que recién comenzará a apreciarse tal reordenamiento en Buenos Aires y en las zonas rurales diez años después de los hechos de mayo, es decir, en 1820.

¿Patriotas o precursores del libre comercio?

Varios americanos que deambulaban por las cortes europeas buscando apoyo para concretar la independencia de las colonias, vieron la posibilidad de que Inglaterra les brindara ese aval, a cambio de la promesa de futuras ventajas comerciales. Esas concesiones económicas al comercio británico no eran otra cosa que abrir los puertos de las colonias hispanoamericanas a las mercaderías de manufactura inglesa que, lejos de perjudicar a la incipiente burguesía criolla, la favorecía considerablemente.

Varios americanos que deambulaban por las cortes europeas buscando apoyo para concretar la independencia de las colonias, vieron la posibilidad de que Inglaterra les brindara ese aval, a cambio de la promesa de futuras ventajas comerciales

El venezolano Francisco de Miranda fue uno de los revolucionarios sudamericanos que en forma sucesiva, en los años 1790, 1798, 1801 y 1804 presentó proyectos al gabinete londinense para concretar esas ideas. En estas tratativas estuvo vinculado el comodoro de la Real Armada Británica, Home Riggs Popham, quien luego recibiría información estratégica desde Buenos Aires del comerciante norteamericano Guillermo Pío White, por entonces socio de Santiago Rivadavia, hermano menor de Bernardino, con quien vendía vinos y azúcar al Paraguay.

Esas informaciones apuntaban a concretar la invasión de Buenos Aires, dado el estado de indefensión que presentaba en esos momentos la capital del virreinato rioplatense. Popham se encontraba en misión militar el ciudad de El Cabo (Sudáfrica) y las gestiones de White para que aquel invadiera Buenos Aires tenían como objetivo cobrar una antigua deuda que el comodoro mantenía con el norteamericano, de la época en que ambos eran socios en distintos negocios realizados en la India Oriental.

Esto era, sin duda, otra demostración de que los intereses comerciales primaban por sobre la pretensión política de ocupar la ciudad-puerto. Por otra parte, el gobierno inglés al estar al tanto de las propuestas de los independentistas americanos, suponía que su invasión a las colonias españolas no sería mal recibida por los criollos.

El gobierno inglés al estar al tanto de las propuestas de los independentistas americanos, suponía que su invasión a las colonias españolas no sería mal recibida por los criollos.

Y aunque muchos de estos defendieron a la corona española en ambas avanzadas anglosajonas, la posterior relación entre Inglaterra y las nacientes repúblicas latinoamericanas prueba que, efectivamente, los intereses comerciales británicos y los de los grupos mercantiles locales tenían mucho en común, como quedó demostrado en las intensas relaciones que se mantuvieron por muchos años con posterioridad a aquellas invasiones. Llegando incluso hasta mediados del siglo XX con actos de genuflexión de nuestros gobiernos, propios de súbditos coloniales.

Entonces, analizando estos hechos de la historia, ¿es propicio seguir afirmando que vencimos en la Invasiones Inglesas?

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