La otra cara de la moneda

La otra cara de la moneda

La columna que comenzamos a publicar este domingo busca indagar en el lado menos transitado de la realidad a través de una mirada crítica, que cuestiona las perspectivas habitualmente aceptadas.

Por ESTANISLAO JUDICKAS

La masificación de la información a través de los medios, su abundancia y el mensaje de consumir bien sin mirar a quién, hacen que muchas veces no veamos o analicemos otros aspectos de la realidad que nos quieren mostrar.

Esta columna nace con la idea de aportar esa mirada distinta de las relaciones humanas y sus comunicaciones, con la intención de recuperar el espíritu crítico y recrear el ejercicio dialéctico en la sociedad.

El origen del término abogado del diablo (advocatus diaboli, en latín), según se sabe, surgió en los procesos de canonización en la iglesia católica. En estos procesos un clérigo oficiaba de abogado y era el que objetaba, ponía en duda, trataba de encontrar errores y solicitaba pruebas de documentos y antecedentes de los candidatos a santos o beatos. En esta función, daba la impresión de ser un severo opositor a los candidatos, pero en realidad su trabajo era verificar la autenticidad de los datos del aspirante.

Actualmente el término abogado del diablo se aplica a personas que miran el otro lado de las cosas, objetando los argumentos expuestos de manera tal que se puedan comprobar los fundamentos de la ideas y ver los puntos débiles, si los hay.

Se puede creer que el abogado del diablo es un defensor de lo malo y lo perverso; o que trata de defender lo que es moralmente objetable. No es el caso de esta columna.

El sentido que se le quiere dar a la serie de artículos que comienzan con este y que tendrán una frecuencia mensual, es el de expresar dudas, objeciones y algunas preguntas incómodas a cualquier asunto o causa que se exponga públicamente, por más nobles que parezcan.

La cuestión es darnos cuenta que no todo lo que se hace público a través de los medios e instituciones, es como parece; sino que puede haber otra mirada, que al final va a contribuir a comprender mejor o a corregir nuestra percepción de una realidad compleja y cambiante.

Es muy conocida la gran cantidad de información que abunda en internet, ¿pero cuántas tienen pruebas fehacientes de su veracidad?

El ambiente académico se ha visto convulsionado más de una vez, cuando algunos científicos se han animado a desafiar al orden establecido.

Las religiones, con toda su carga mística, moral y conservadora, han experimentado cambios que les permitieron adaptarse a los tiempos. Cambios que surgieron por preguntas incómodas, formuladas por una sociedad en constante evolución.

Ni hablar de las cuestiones políticas que atraviesan a gobernantes y funcionarios públicos, en estos ámbitos las contradicciones son permanentes.

Los anteriores son solo algunos de los sectores que interactúan en el medio social, hay muchos más y todos necesitan una visión holística.

Ver no solo la forma, sino también el fondo o ver la otra cara de la moneda, es conocer mejor la realidad y este conocimiento seguramente nos hará mejores ciudadanos.

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