La importancia de brindar educación financiera a los adultos mayores

La importancia de brindar educación financiera a los adultos mayores

Aunque la mayoría de los jubilados y pensionados están bancarizados, se da el fenómeno que no utilizan los instrumentos financieros como tarjetas de débido y crédito. Una falencia que debe subsanarse, sobre todo en tiempos de pandemia.

Por SOLANGE RIAL

¿Por qué es importante que los adultos mayores estén bancarizados pero que además sepan cómo usar los recursos financieros? Primero porque la bancarización permite registrar a las personas en el sistema y es necesario para que el Estado pueda tener números y redistribuir ingresos, y segundo porque en contexto de pandemia exponer a los adultos mayores a retirar por ventanilla o utilizar efectivo para pagos en persona es un peligro por el coronavirus.

Es importante que el Estado acompañe la inserción financiera de grupos marginados pero no solo a nivel educativo sino también tecnológico. Una buena iniciativa en este sentido es la que el Banco de la Nación Argentina y RTA que llamaron ‘Plan Integral de Educación Financiera’ y que tiene como objetivo producir y difundir en todas las plataformas de los medios públicos –televisión, radio y medios digitales–, una serie de segmentos sobre educación financiera que acerquen información imprescindible para clientes mayores.

Alguno de los capítulos son: ¿Cómo se usa la tarjeta de débito? ¿Qué pasa si perdemos las tarjetas? ¿Cómo operar con el banco desde casa? Las ventajas de la tarjeta de débito. ¿Para qué se usa el cajero automático? ¿Qué es la Clave Bancaria Uniforme (CBU)? Se pueden ver pulsando ACÁ.

Es importante generar educación financiera en esta etapa etaria porque si bien sólo el 4 por ciento de los jubilados y pensionados no está bancarizado, es decir solo 300 mil personas no tiene cuenta bancaria, al menos un millón de jubilados y titulares de pensiones no contributivas se encuentran bancarizados pero no usan la tarjeta de débito. Estos datos surgen de una investigación del defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino.

Por citar un ejemplo puntual, en el Banco Nación reciben sus jubilaciones y pensiones 2 millones de personas, de las cuáles sólo 13 mil no cuentan con tarjeta de débito. Sin embargo, 300 mil que sí poseen tarjetas en los últimos tres meses no las utilizaron y cobraron por ventanilla.

A medida que se avanza a nivel etario se desestima el uso de home baking, transferencias, cajeros automáticos y tarjetas de débito y crédito. El gobierno publicó que de las personas de 50 años o más que cobran mediante un depósito en su cuenta, sólo el 23 por ciento utiliza ese dinero para hacer pagos con tarjeta o transferencias.

Dejar de usar efectivo y hacer pagos personales es un cambio cultural que se viene gestando desde hace años pero que, por la pandemia, se tuvieron que agilizar los procesos. Exponer a adultos mayores al cobro en ventanilla o al pago de efectivo en los locales es un peligro y la solución tiene dos aristas: a nivel colectivo, teniendo conciencia y ayudando a los adultos mayores a bancarizarse, y a utilizar los instrumentos financieros y político, cuando hay iniciativas oficiales tendientes a subsanar estos números de la economía.

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