La huerta en casa: si hay vocación, todo es posible (1)

La huerta en casa: si hay vocación, todo es posible (1)

Primer artículo de una serie de tres que servirán de guía para tener la huerta en casa, en el marco de una producción agroecológica.

Por JORGE E. GRAZIANO*

La actual crisis por la pandemia, el tener que vivir confinados hace que activemos esa mirada interior, tantas veces postergada por el modo de vida apurado, donde prima más la superficialidad que la esencia misma de las cosas.

Tenemos más tiempo para pensar, ver como organizamos actividades y en ese transitar, se observa como varias personas que tienen un oficio o profesión digamos “dura”, porque tiene poca conexión con la naturaleza, encuentran de pronto su gusto por el cuidado del jardín, por la huerta, el reciclado o la elaboración de alimentos y conservas caseros.

Desde este espacio brindaremos ideas y recomendaciones para apoyar tanto a los huerteros y granjeros ya consumados, como a aquellos que recién se inician.

Siempre recomendaremos el modo de producción agroecológica, usando controles naturales para plagas y enfermedades, abono orgánico y prácticas de cobertura del suelo, rotaciones y asociaciones. También veremos, en qué casos excepcionales podremos apartarnos transitoriamente de este marco.

Iniciamos este primer artículo sobre huerta (de un total de tres), viendo todos los aspectos a considerar para hacer una huerta en casa, ya sea en espacios reducidos o en canteros amplios.

Cultivos en invernadero.

Una aclaración importante es que para la zona de Patagonia norte en las localidades de Aluminé, Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa Traful, Villa La Angostura y Bariloche (entre otras más al sur) y sus zonas de influencia; hay cultivos que solo se pueden hacer en invernadero, en la temporada de primavera-verano. Son los cultivos de tomate, pimiento, berenjena, zapallo, zapallito, poroto, pepino y albahaca, que presentan sensibilidad ante las heladas. La protección de los cultivos mediante invernaderos, macro y micro túneles solo tiene utilidad en la época del año mencionada, en invierno la estructura del invernadero solo permite extender un poco la temporada de cultivo y comenzar un poco antes en primavera.

Las últimas fechas de siembra en la zona, solo para algunas verduras de hoja, en invernadero, son en marzo-abril, para cosechar antes del invierno. Al aire libre tenemos que sembrar en febrero, si queremos cosechar antes de los primeros fríos.

Otra situación se da si cultivamos en macetas y cajones en el interior de viviendas, tema que trataremos en los próximos artículos.

Hay algunos casos especiales como el ajo que se planta en abril-mayo, al aire libre, para cosecharlo en febrero del año siguiente. Es resistente al frio.

La papa es otro caso especial ya que es sensible al frio, debería cultivarse con protección (invernadero o túneles), pero debido a que ocupa bastante lugar en el invernadero, se hace al aire libre. Se planta en octubre para cosecharse en marzo-abril del siguiente año. Hay que tener a mano malla anti helada, pasto seco o alguna cobertura para la protección y aún así si las heladas son muy fuertes (8 grados bajo cero o más), el cultivo se puede malograr.

Decimos que estos dos cultivos “se plantan” y no se siembran, ya que se inician con partes de la planta y no con una semilla verdadera, el ajo se inicia con el diente y la papa con trozos que tengan dos o más yemas o con papines.

Iniciación de cultivos en almácigos.

También en el otoño, en la zona mencionada, podemos iniciar cultivos que se van a cosechar el verano siguiente, por ejemplo puerro, cebolla y zanahoria. Los plantines logrados resisten el frio aún al aire libre y en la primavera retoman su desarrollo para cosecharse en verano. Hay que tener en cuenta que la cebolla y el puerro se inician en almácigos (cajones o bandejas) y luego se trasplantan; la zanahoria se inicia directamente en el surco (no se trasplanta) y luego se ralean plantines para que haya la separación adecuada entre plantas.

Para el principiante.. ¿son muchas cosas, no? A no preocuparse, a lo largo de tres artículos iremos desmenuzando, aclarando y explicando cada detalle y el lector tendrá la oportunidad de direccionar sus inquietudes en las consultas de la página o mediante links de acceso a internet.

Por lo pronto dejo a los interesados, algunas cuestiones que tenemos que ir pensando:

  • ¿Qué espacio disponemos? ¿Donde cultivo en macetas o canteros?
  • ¿Tenemos estructuras de protección, como invernaderos, túneles, etc.? ¿Y sino?
  • ¿Vamos a iniciar cultivos de ciclos largos o cortos?
  • ¿Vamos a iniciar cultivos en almácigos para luego trasplantarlos, o haremos siembra directa?
  • Necesitamos tierra de buena calidad. ¿Dónde la conseguimos?
  • La luz es fundamental. ¿Qué haremos con días nublados y cortos?
  • Temperatura adecuada. ¿Cómo puedo superar o atenuar el frío?
  • ¿Qué herramientas necesito?
  • ¿Cómo vamos a regar? ¿Cuándo?
  • Necesitamos semillas o partes de una planta. ¿Dónde las conseguimos?
  • Necesitamos un calendario de siembra completo, que nos guie para ver como iniciamos cada cultivo, la separación entre plantas y otros detalles. ¿Estamos preparados con las herramientas de comunicación de internet y las redes?

Para ir ejercitando la comunicación tenemos la página de Facebook INTA San Martin de los Andes y las consultas al correo electrónico jegraziano@smandes.com.ar.

Mientras transcurre el tiempo hasta el próximo artículo la siguiente semana, seguramente surgirán otras dudas, las iremos resolviendo. ¡Hasta entonces!

*Jorge E. Graziano es ingeniero agrónomo. Extensionista retirado AER – INTA San Martín de los Andes.

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