El resultado electoral en Estados Unidos sigue siendo una incógnita: qué pasa si hay empate

El resultado electoral en Estados Unidos sigue siendo una incógnita: qué pasa si hay empate

A varias horas del cierre de las urnas en Estados Unidos, el resultado electoral sigue siendo una incógnita y varios analistas anticipan la eventualidad de un empate.

En el país del norte se vota de manera indirecta, ya que los electores nominan en cada uno de los 50 estados que conforman la Unión delegados que luego, en el Colegio Electoral, llevarán el mandato que le dieron las urnas.

El Colegio Electoral está conformado por 538 miembros (la suma de 435 diputados, 100 senadores y tres delegados de Washington DC) que se distribuyen entre los estados de acuerdo con la población de cada uno de ellos, de manera que quien obtenga 270 delegados se asegurará el triunfo.

Vale advertir que, con ese sistema, ganar el voto popular no siempre conduce a la victoria: en los comicios de 2016 la candidata demócrata, Hillary Clinton, obtuvo tres millones de votos más que Donald Trump en la cuenta general a nivel país, pero el republicano se aseguró el triunfo por haberse impuesto –aun por escaso margen– en los estados con mayor cantidad de delegados.

Si eventualmente Trump y Joe Biden terminaran en un empate en la cantidad de delegados electorales, el Congreso tendrá a su cargo la resolución de la situación, que sería excepcional y que sólo tiene dos antecedentes en más de dos siglos de historia.

Con un empate en cantidad de delegados, la Enmienda 12 de la Constitución de EEUU establece que la decisión de elegir presidente pasa al Congreso, ya que cada delegación estatal en la Cámara tiene un voto. El Senado sería el órgano encargado de elegir al vicepresidente, en este caso Mike Pence o Kamala Harris.

Esta situación sólo se ha dado dos veces en la historia del país. Thomas Jefferson y Aaron Burr recibieron el mismo número de votos electorales en 1801, aunque Burr competía como vicepresidente, según el procedimiento vigente en la época. El Congreso convirtió a Jefferson en el tercer presidente estadounidense, después de 36 votaciones seguidas.

En 1825, John Quincy Adams y Andrew Jackson tampoco recibieron la mayoría absoluta de los votos electorales. En esa ocasión, la Cámara eligió presidente a John Quincy Adams, el sexto en ocupar el cargo, a pesar de que Jackson obtuvo más votos populares.