El podio de padres ejemplares en la naturaleza patagónica

El podio de padres ejemplares en la naturaleza patagónica
Foto BASTIAN GYGLI / MONTARAZ

Desde el Parque Nacional Lanín (PNL) homenajean en este domingo especial a tres dedicados padres que habitan el bosque andino patagónico e instintivamente dan su ejemplo.

La ranita de Darwin, la lagartija iridiscente y el cisne de cuello negro conforman el podio ganador entre toda la fauna que se encuentra en la región del área potregida, en el siguiente orden:

La medalla de bronce es para el cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus), donde el macho cumple el rol de padre protegiendo a la hembra y sus huevos (entre 3 a 7) durante un período de 34 a 36 días. Él es quien se encarga que en este tiempo a su pareja y futuros hijos no les pase nada, que no sean atacados por otras especies en los cuerpos de agua dónde habitan. Luego cuando nacen los pichones también se ocupan junto con la madre de llevar las crías en sus lomos.

En segundo lugar, obtiene la medalla de plata la lagartija iridiscente (Liolaemus tenuis), el macho bien llamativo por sus colores brillantes de aspecto mediano (15 cm) es muy territorial. Su rol es elegir y custodiar un árbol de gran porte como un roble pellín o coihue para vivir, junto con su numerosa familia, formada de un harén y varias crías. La cantidad de hembras del harén dependerá del tamaño del árbol. Día y noche él es custodio de tan extensa “casa” con abundante cantidad de insectos.

Y sin dudas y muy bien ganada la medalla de oro es para la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii), quien con su diminuto tamaño (2,5 centímetros) en lo más húmedo del bosque andino patagónico el macho es el encargado de criar a los renacuajos en su saco vocal. La ranita de Darwin es el único anfibio en el mundo con esta inusual estrategia de cuidado parental denominada neomelia, muy conocida en los caballitos de mar. Su función no es tarea sencilla, luego de que la hembra deposita los huevos en un lugar húmedo, el macho los incorpora dentro de su saco vocal por un período de dos meses aproximadamente, una vez que se convierten en renacuajos los libera al suelo del bosque. Logrando así la supervivencia de su descendencia.

«Cada especie cuenta con una estrategia y una adaptación propia que la hace única e importante para la trama de vida a la que pertenece, como entre los seres humanos cada relación de padre e hijo o hija es única», concluyen desde el PN Lanín.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.