El gobierno declaró a la provincia como zona de desastre agrario por el temporal de nieve

El gobierno declaró a la provincia como zona de desastre agrario por el temporal de nieve

Omar Gutiérrez declaró la emergencia y/o desastre agrario por nieve en todo el territorio provincial, excepto los valles irrigados de los ríos Neuquén y Limay de los departamentos Confluencia y Añelo.

A través del decreto 807/20, firmado el martes por el gobernador y refrendado por el ministro de Producción e Industria, Facundo López Raggi, se declaró la emergencia por el lapso de un año, facultando a dicho Ministerio a atender la situación conforme el Sistema Provincial para la Prevención y Mitigación de Emergencias y/o Desastres Agrarios previsto en la Ley 3117.

En los considerandos del decreto se explica que en junio se produjo una de las nevadas más importantes que se recuerden durante los últimos diez años en la provincia y que esto se intensificó durante julio, principalmente, en todo el territorio cordillerano y precordillerano.

Además, se destaca que este fenómeno afecta en su totalidad al sector ganadero bovino, ovino y caprino, dada la característica extensiva y la magnitud de la precipitación nívea. También se indica que, como se desprende de los informes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), se encuentran cubiertas de nieve completamente las zonas Norte, Centro y Sur de la provincia.

En la norma se expresa que la época invernal recién comienza y que se pueden esperar para las próximas semanas más precipitaciones níveas de fuerte intensidad, a lo que deben sumarse las bajas temperaturas que imposibilitan el derretimiento de la capa de nieve, impidiendo que el ganado pueda acceder a los pastizales para su normal pastoreo.

Se observó que las condiciones de sequía se han mantenido en gran parte del territorio provincial, y como consecuencia de esa situación los animales se encuentran en un deteriorado estado de salud, sumado al desgaste de aquellos que realizan extensos recorridos de trashumancia (veranada – invernada).

La población rural es afectada por este fenómeno, alterando el desarrollo de sus actividades productivas, perjudicando especialmente a los pequeños y medianos productores, quienes tienen en la ganadería su principal sustento económico.

En muchos de los casos relevados la afectación de la capacidad productiva asciende a más del 50 por ciento y, en algunos de ellos, sobrepasa el 80 por ciento. Además, por la pandemia los crianceros se ven impedidos de comercializar sus animales de la manera habitual, lo cual redunda en un perjuicio para estos productores, quienes encuentran en la ganadería su principal sustento económico.

Por último, se explica que la Ley 3117 establece en su artículo 15º los beneficios por desastre, siendo tributarios, crediticios, procesales y sociales.