Diez claves para tener finanzas saludables estando en pareja

Diez claves para tener finanzas saludables estando en pareja

Uno de los más grandes desafíos financieros es resolver la dinámica de la entrada y salida del dinero de a dos. Por eso hacen falta algunas pautas para hacer más fácil la convivencia económica.

Por SOLANGE RIAL

A la hora de convivir o de finalmente tener una familia pensar cómo se desarrollará nuestra economía doméstica merece toda nuestra atención, entendimiento y pautas de negociación.

Así que en esta columna primero desvelaremos tres modelos de distribución de roles y de esfuerzo financiero y posteriormente consejos para no morir en el intento.

El primero de ellos es el “todo compartido”. Esto implica que toda entrada de dinero (ya sea de uno de los individuos o de ambos) se tiene en una cuenta en común. Los gastos y los ahorros son compartidos y no individuales. La desventaja en este caso sería la pérdida de objetivos personales.

Posteriormente tenés el caso opuesto: “todo separado”. Cada uno tiene su sueldo, sus ahorros, y lo que se gasta en común se divide exactamente a la mitad. Aquí también hay desventajas. Este modelo supone que si uno tiene un sueldo mayor que el otro no hay un entendimiento ni un apoyo, además de perder todo tipo de metas en pareja.

Por último encontramos el “sistema mixto». Implica que cada uno conserva sus cuentas pero a su vez hay un presupuesto común que supone que cada uno aporte de acuerdo a la capacidad adquisitiva que tenga. Con este sistema cada uno puede tener ahorros individuales y metas de ahorro en conjunto.

Seguidamente algunos consejos para potenciar este «sistema mixto»:

  • Determinar qué gastos están dentro del presupuesto mixto y cuáles no (preguntarse, por ejemplo, si el abono de los celulares están dentro o fuera del presupuesto)
  • En el caso de plantearse metas de ahorro (como por ejemplo unas vacaciones) lo más importante no es que cada uno aporte lo mismo sino que el esfuerzo sea el mismo
  • Definir el estilo de vida que querrán tener en conjunto y definir pautas en el presupuesto de acuerdo a las metas de ahorro (definir, por ejemplo, si se ahorrará para las vacaciones y si se deben reducir las salidas a comer afuera para llegar a la meta mensual)
  • Hablar de las deudas y cómo se afrontarán. Supongamos que uno de los dos es derrochador y estalló la tarjeta de crédito, ¿entra o no en el presupuesto compartido?
  • Definir cómo se implementará el presupuesto: si habrá un lugar con efectivo disponible, si habrá una cuenta en común, si cada uno pagará diversos servicios, etc.
  • Armar un fondo de emergencia para la familia (es muy importante para los gastos imprevistos como puede ser que uno de los dos se quede sin trabajo.
  • Estar dispuesto a revisar cuantas veces sea necesario el presupuesto.
  • No mentir y no ocultar cuando no se pueden cumplir los objetivos y charlarlo con el o la compañera.
  • No hablar de dinero en medio de una discusión. Hablar de dinero es una decisión y se deben buscar momentos específicos para hacerlo.
  • Confiar en el otro.
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