¿Día feliz? No. ¡Día de lucha!

¿Día feliz? No. ¡Día de lucha!

Frente a la ‘institucionalización’ de la fecha y el intento de banalización, las mujeres vuelven a las calles para reclamar por sus derechos.

Por NATALIA WAGNER

Desde siempre, el sistema capitalista y –por su propia naturaleza– patriarcal ha buscado banalizar la lucha por los derechos de las mujeres. El Día Internacional de la Mujer Trabajadora buscó ser reducido al inocuo ‘Día de la Mujer’ en el que, supuestamente, el hombre debía halagar las virtudes femeninas con flores, perfumes, etc.

A cambio, la doble o triple condición de oprimida que sufre la mujer trabajadora debía permanecer intacta en todas sus formas: un día de halagos, regalos y cenas ‘románticas’ a cambio de una vida reprimida, con escasos cambios con relación a la opresión ancestral. La violencia cotidiana, la conculcación de derechos, los salarios más bajos, el sometimiento en cuerpo y alma no podían ser tocados…

No puede extrañar a nadie, entonces, que al Día Internacional de la Mujer Trabajadora se le haya intentanto quitar este último sustantivo. Tanto así que, en 1972, la ONU instauraba a 1975 como Año Internacional de la Mujer y posteriormente invitaba a sus miembros a declarar un Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

Entre los antecedentes para la conmemoración de la fecha aparecen las socialistas norteamericanas, que el 28 de febrero de 1909 marcharon para reclamar sus derechos en lo que denominaron Día Nacional de la Mujer. Miles de mujeres marcharon tras la convocatoria del Partido Socialista de los Estados Unidos en honor a la huelga de las trabajadores textiles de 1908.

Pero fue un año más tarde que la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, se proclamó el 8 marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a propuesta de la gran marxista alemana Clara Zetkin. Luego llegarían los intentos por ‘institucionalizar’ la fecha.

Sin embargo, el renovado impulso que tomaron en la Argentina reinvindicaciones tales como el derecho al aborto y contra la violencia de género motivaron la adhesión al hasta entonces inédito paro mundial de mujeres: el 8 de marzo de 2017, millones mujeres de más 50 países visibilizaban su opresión y la violencia de la que son víctimas en todos los ámbitos: laboral, sexual, social, cultural, político, etc.

Este 8 de marzo vuelven a repetirse las movilizaciones y actos reinvindicativos tanto en la Argentina como en la mayoría de las principales ciudades del mundo. Y el lunes volverán a parar las mujeres para demostrar que mueven al mundo y, por tanto, también son capaces de ganarse la igualdad y derrotar en las calles la opresión a la que las someten las actuales relaciones sociales capitalistas.

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