#CuentoDeDomingo ‘La posta’ de Lisandro Sánchez

#CuentoDeDomingo ‘La posta’ de Lisandro Sánchez

Lisandro ‘Pocho’ Sánchez nació en Rosario (1973); está casado y tiene un hijo de siete años. Vivió en varias zonas de su provincia y del país. Se ha desempeñado como supervisor de montajes industriales, técnico de mantenimiento, vendedor viajante y otras tareas. Ha escrito canciones folklóricas (con su comprovinciano Carlos Medrano), poemas, cuentos, textos periodísticos y técnicos. El cuento que presentamos este domingo integra ‘La Mujer de Martín Fierro’ (Ulrica Ediciones, 2011). En marzo de este año se mudó a Aluminé en busca de un ambiente sin agroquímicos.

Por LISANDRO SÁNCHEZ

-¿Vos quién sos?

-¿Vos, quién sos?

-López, Domingo López, soldao’. ¿Y vos?

-Díaz, Segundo Díaz, boyero. ¿Y qué ‘querís’ acá?

-¿Vos, que ‘querís’?

-Vos, ‘caiste’ como peludo e’ regalo.

-¡Te via’ dar peludo, soy soldao’ te dije, del regimiento, tengo orden no moverme del lao’ estos caballos ni dejar arrimar ningún ‘estraño’ como vos!

-¡Te via’ dar ‘estraño’, tengo la ‘mesma’ orden y de más antes que vos, de no dejar arrimar ni un meterete como vos!

-¡Soy soldao’ del regimiento te dije, ¿quién cuerno te dio esa orden?!

-¡Mi patrón, ¿quién va a ser?!

-¡¡¿Y quién es tu patrón pa’ meterse con los caballos?!!

-¡¡El dueño!!

En un pestañar, López retiró su diestra de encima del puñal en el lado derecho de su cinto, y su sonsa de igual posición en el lado izquierdo, Díaz igual, para entrarle en el acto a los sopapos limpios los dos, a la patota de mosquitos que cada uno tenía en la cara y que a fuerza de coserlos a picaduras impunemente los estaban poniendo al borde del estallido violento.

-¿Siempre habrá tantos mosquitos acá?

-Nochecita e’ principio e’ febrero en la costa ‘el Paraná… no si iba a haber cóndores…

-¡Si parecen cóndores, como pican… esta posta en vez ‘el Espinillo debía llamarse el Picadillo!

Díaz reventó en carcajada limpia –Había sido cómico el soldao’, che.

-Y decime, López, ¿es ‘ansí’ nomás lo que dicen, qué está el enemigo por acá cerca?

-Sí, señor. En unas horitas nomá’ le vamo’ a estar dando encuentro.

-¿Y qué van a hacer?

-¡Achurarlos como vacas!

-Dicen que son más malos que las arañas.

-¡Más malos, fieros, amargos, ‘semos’ nosotros!

-Se te fue lo cómico…

-La libertá’ no es cosa cómica. Es cosa muy seria.

-La libertá’…

-¡La libertá’! Tuya, mía, ‘tuita’. ‘Tuitos’ vamos a ser libres. Pobres o ricos. Vivos o muertos. Pero libres.

-‘Güeno’, ricos, vos y yo…

-‘Güeno’, digo, con la guerra acabada y los patriotas mandando, ricos no, güeno, pero que vamos a andar mejor…

-¿Vos decí’?

-‘Aura mesmo’ se está juntando en ‘Güenos’ Aires una reunión, que se llama asamblea, que son los patriotas de las provincias, que van a jurar que ‘semos’ libres, ‘tuitos’, ya no más señores, ni más sirvientes.

-¿Y será?

-Lo dice el coronel.

-¿Y será cierto?

-¿Cierto, lo que dice el coronel? Vos no ‘sabís’ lo que es el coronel. ¡No te das idea!

-¿Cómo era que se llamaba?

-Sos flojo ‘e sesera…

-Güeno, che, ya via’ aprender, soy chico.

-¿Chico?

-¡Más chico que vos!

-¿Cuánto ‘tenís’?

-Trece.

-¿Trece?

-‘Ricién’ cumplidos, nací el milochocientos. Enero.

-Mirá.

-¿Vos?

-Quince.

-¡¿Viste?!

-Sí, verdá’, tenías razón, sos más chico, no parecía.

-¡López: arrancá, granadero, salimos pal’ San Lorenzo!- llegó el sargento, con tres hombres, volando a poner mano a los caballos, excitado -¡Hoy achuramo’ los maturrangos, carajo! ¡Viva el coronel San Martín!

-¡Viva!- se escuchó al unísono el mismo grito por media docena.

Nota del autor: el historiador rosarino Wladimir Mikielievich sostiene que la posta donde se detuvo San Martín con su ejército antes del célebre combate, no fue la de San Lorenzo como lo sostiene lisa y llanamente la historiografía en su conjunto, sino la de El Espinillo, en la actual ciudad de Capitán Bermúdez (La Posta de San Lorenzo, un trillado error histórico, Rosario, 1975). Esa tesis fue recogida por el autor Plácido Grela en su historia de la localidad de Capitán Bermúdez, y lógicamente acogida con simpatía por los bermudenses en general, pero prácticamente desconocida fuera de esa ciudad (La Posta, Ediciones El Chasqui, Municipalidad de Capitán Bermúdez, 1991). El que suscribe, que ha sido bermudense por adopción; en el cuento ‘La Posta’, da rienda al afán histórico localista bermudense, y como puede apreciar el lector, da por cierta sin más aquella tesis, siempre por supuesto en la ficción. Sabrá el lector comprender el afán y aceptar la licencia literaria como una nota de color local.

DEJANOS TU COMENTARIO