#CuentoDeDomingo ‘Amores No Correspondidos Anónimos’ (cuento patético) de By Pucca

#CuentoDeDomingo ‘Amores No Correspondidos Anónimos’ (cuento patético) de By Pucca

By Pucca vive en Villa La Angostura y cuenta historias simples, de un modo coloquial, desde un pequeño pueblo donde, como en cualquiera de cualquier parte, sus pobladores tienden a complicarse por las razones que no lo merecen.

Por BY PUCCA*

Vaya a saber por qué el encuentro del grupo de Autoayuda «Amores No Correspondidos Anónimos» se realiza en el Centro de Jubilados.

Allí se convocó abiertamente a personas de ambos sexos con dificultades para salir de relaciones amorosas unilaterales.

Dispuestos a encontrar ayuda (o un milagro) en las experiencias de otros para poder enfrentar, cortar o aceptar el amor depositado en alguien que no nos da ni la hora, estábamos ahí 37 mujeres y 2 varones, casi todos entre los 30 y los 50 años. Y la mayoría unos boludos de novela.

En general el público fue puntual (típico de las personas que respetamos al otro mas que a nosotros mismos).

Debo reconocer que fui con pocas expectativas de ayuda, mas que nada pensé que podía chusmear a ver quiénes eran los “Anónimos” que justamente acá en Villa La Angostura, no son tan anónimos. Por un momento fantaseé con ver entrar al muchacho objeto de mi problema de amor, quizás con el deseo profundo de que su castigo por no quererme fuera justamente que no lo quisieran a él… pero no, el muy choto nunca tuvo esos inconvenientes…

Las sillas de plástico blancas estaban dispuestas en semicírculo y al frente de ellas, en el centro había un atril sobre una tarima. La mujer que parecía ser la que moderaba el encuentro tenía pasados los 65 años, y parecía ser, como diría mi amigo Cubito de Shelo, una viejita piola. Rápidamente saqué cuentas… si a mis 42 años el 95% de mis enamoramientos fueron no correspondidos, cuál sería el porcentaje de ella a los 65? Como soy mala con los números desistí, especulando también con que al presentarse nos daría fácilmente ese dato.

A medida que entrábamos al salón fui observando a los patéticos asistentes y no sé por qué, tuve la sensación de que yo era una de las menos necesitadas de participar en ese grupo de autoayuda. NO es por nada pero los rostros y expresiones de las mujeres que me acompañaban parecían sacados de una película de Tim Burton, mórbidos, grotescos, fantasmagóricos, pareciera que las ojeras las hubieran comprado por kilo. Mientras me sentaba en una silla ni muy adelante ni muy atrás ni muy al costado, busqué en mi bolso, más parecido a lo que lleva el hombre de la bolsa atado a la punta del palo, que a una cartera, un espejito de mano para constatar que a pesar de no haberme maquillado me veía considerablemente mejor que el resto.

Luego de cerrar el espejito con mejor ánimo que cuando decidí ir a ese encuentro, caí en la cuenta de que había una suave música de fondo.

Puse atención en la canción… bbbuuuuhhhh… El tema de amor de la película Love Story!!! Cómo se les ocurre???? Si pensaban tematizar el encuentro seguro en las tolvas había cicuta y no café!! A continuación algo de Maná o del Dúo Coplanacu y al salir te entregan la Gillette para que te suicides en el estacionamiento!!!

Si bien en Villa La Angostura no hacen falta actividades de integración porque nos conocemos todos, ni esta señora ni las maestras jardineras de esta localidad están enteradas.

Así es que nos entregaron a todos una tarjeta con 3 consignas:

1) Presentate solo con tu nombre (no es necesario el apellido)

JUAAAAA pero si somos todas las mismas socias del Club Andino, hacemos Yoga en el SUM de Violeta y nos cruzamos en el Mercadito 24 hs!!

2) Exponé brevemente la situación que te motiva a venir a este encuentro

Justamente no me motiva!!! Me DESSSSSmotiva!! Si estuviera motivada me habría maquillado para venir!!

Y “brevemente”?? digamos – Yo lo quiero pero él no me quiere????

3) Qué expectativas tenés al participar de este encuentro?

Pppffff, yo ninguna, solo quise corroborar que es un problema de muchos y que no soy la única pelotuda que sigue llorando por el mismo choto de siempre sin esperanzas.

Nos fuimos saludando a medida que nos sentábamos, desde lejos o con un beso si estábamos cerca, parecía como cuando en misa el cura dice: “Démonos fraternalmente la paz”. Que interesante hubiera sido escarbar en la mente de cada una de las personas al momento de reconocernos como partes de un grupo tan triste y desesperanzado.

Empezó la reunión…

Un desfile de mujeres pasaron por la tarima, una más trágica que la otra, parecía que todas competían por el premio a la sufriente del mes.

–Hola, soy Angélica…

–Hola Angélicaaaa!!! Saludábamos todos.

–Bueno… estoy acá porque hace mas de 13 años que soy viuda y ya van 10 que estoy enamorada del almacenero. Al principio creía que porque siempre me daba yapa cuando compraba el pan, yo le importaba un poco, pero hace 7 años que el pan viene en bolsitas de medio kilo. He intentado todo para que se percate de mi presencia, hasta un día le pagué con un billete falso y no se dio cuenta. Y hace 5 años que tiene el billete pegado en el mostrador… he perdido todas mis esperanzas…

Y la siguiente:

–Hola, soy Mariela…

–Hola Marielaaaaaaaa!!!

–Yo vengo porque creo que lo mío más que amor es una obsesión… estoy enamorada de mi médico clínico. Al principio no me di cuenta, hasta que vi que no era hipocondríaca, como supuse al principio, si no que me iba inventado enfermedades para poder verlo. Él es un excelente médico y se toma su tiempo para atenderme y escucharme, me contiene, me da la mano fuerte fuerte… me manda todos los análisis, y buen, así fue que un buen día el extraccionista, que ya no sabía por dónde meter la aguja porque no me quedaban venas sanas, me dijo: –Usted está enamorada del Doc…

Saliendo del laboratorio la recepcionista me miraba sin parpadear y yo supe que ella también lo sabía! La única que no se había dado cuenta era yo!

Después de eso el mismo médico me dijo que el creía que la razón de mis enfermedades era mi soledad… y en lugar de sentirme mejor… empeoraba.

Un día, y con entreturno, lo noté distinto… más dedicado que de costumbre, pero a su vez mas distante.

Sentada yo en la camilla… MI camilla… nuestra camilla…, me tomó tiernamente las manos, me miró dulcemente a los ojos y sonriéndome cálidamente me dijo: –Mariela…….. cómprese un perro… y no vuelva nunca más a mi consultorio…

Esta pobre chica de apenas unos 35 años comenzó a llorar sin ningún tipo de vergüenza… y… la siguieron unos cuantos más…

Ahí fue, cuando me empezó a sonar la alarma dentro de mi cabeza, y me pregunté a mí misma: –Qué carajo hago acá??? Yo no estoy obsesionada, ni siquiera estoy enamorada, yo solamente me equivoqué de pueblo!! Tengo que mudarme de acá, están todos locos y yo encima enganchada de un pelotudo, más pelotudo que yo!! Me siento Caroline Ingalls en Walnut Grove!!!

NOOOOOOOOOOO, yo estoy para algo más!! Y si este pueblo no me lo da, me voy!! Es un tema estadístico!!! No hay hombres entre los cuales elegir!!

Cuando ya los gritos adentro de mi cabeza eran escuchados por la señora de pelo rojo sentada al lado mío, que no sabía si darse vuelta a mirarme o directamente asumir que oía voces, agarré mi bolsa del viejo de la bolsa que yo había dejado en el piso a pesar de que mi Nona siempre me decía que eso no estaba bien, y tratando de pasar desapercibida fui pidiendo permiso entre las sillas y pisando algunos tobillos, para salir de ahí. Entre el sentimiento de compasión que me despertaba esa pobre gente que vivía atrapada en un imposible se me escabullía una agradable sensación de alivio de saber que yo no formaba parte de este grupo de personas más necesitada del Pastor Giménez que de un grupo de autoayuda.

Salí desesperada, y al subirme a mi auto, me calmé un poco, respiré profundo… es que en mi auto me siento adentro de mí misma.

Fui poniendo en orden mis pensamientos y sensaciones, y llegué a varias conclusiones respecto de la pequeña experiencia que había vivido en relación al amor no correspondido.

Concluí:

– Que el “Basta” no nos sirve nada más que para demostrarnos a nosotras mismas que tenemos unos huevos tremendos pero que no nos sirven ni para hacer una tortilla.

– Que el pasar 20 veces al día por su casa-trabajo-consultorio-negocio-oficina no va a hacer que se enamore de nosotras.

– Que los mensajes de texto donde simulamos equivocarnos tampoco los enamora. Es más, ahí empiezan a pensar ¿qué mina puede ser tan boluda como para confundir Pablo con Mamá, en la lista de contactos del celular?

– Que mostrarse con otro no les mueve un pelo. Pueden hasta llegar a pensar –che, qué copado, esta mina se enganchó al fulano ese, que bueno! No se la veía bien sola…

– Que podemos convertirnos en fruta abrillantada de pan dulce o papelito de Butter Tofi que igual seguiremos siendo invisibles

– Que de nada sirve aprenderse su historia, la patente de su auto, su fecha de nacimiento y signo del zodíaco, el nombre de su maestra de primaria y el de su mascota

Así es, mis amigos, que en la radio del pueblo cantaba Drexler, y me decía, solo a mí, uruguayamente al oído… “lo que tenga que ser, que sea, y lo que no, por algo será”.

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