Economía Doméstica

Cómo armar un fondo de emergencia que te salvará en una crisis

Por SOLANTE RIAL

Hoy veremos cómo, qué tan grande y para qué sirve un fondo de emergencia. Y lo primero que tengo para decir es que un fondo de emergencia no es un ahorro ni dinero disponible para invertir. Un fondo de emergencia es un dinero disponible que lo usaremos pura y exclusivamente ante un imprevisto: arreglo de un auto, o de un baño descompuesto, reponer una PC robada, abonar una cirugía que no nos cubre la obra social, etc.

¿Cómo armarlo? Lo primero que tenemos que hacer es definir cuál es nuestro presupuesto mensual y qué parte de nuestras ganancias podremos separar todos los meses para ir integrando el fondo.

¿Cómo separo el dinero? Si recibís un salario al principio de mes, ni bien cobrás lo cambiás a moneda extranjera (con este contexto inflacionario es imposible atesorar pesos); lo podés tener en tu casa o preferiblemente en una caja de ahorro en dólares. Hacer la transacción vía home banking es muy sencilla.

¿Cuántos meses me llevará? Depende de cuánto pretendamos tener de fondo de emergencia. Lo recomendable es saber cuáles son nuestros gastos fijos mensuales y multiplicarlo por 6. Es importante tener conciencia que este fondo no puede ser destinado a otras cosas más que imprevistos. Si quiero cambiar el auto, el juego de sillones, o comprarme una campera de cuero, no puedo usar este fondo.

¿Qué diferencia hay con el ahorro o con el dinero disponible para invertir? El ahorro tiene como fin cumplir un objetivo financiero. Ahorro para unas vacaciones, para remodelar la vivienda, festejar el 15 de tu hija, etc. El ahorro tiene como finalidad llegar a un monto X para hacer un gran gasto sin necesidad de financiamiento ni deudas a largo plazo. El dinero disponible para invertir, en cambio, es dinero que se mueve: se compran bonos o acciones, o criptomonedas, se ponen en un plazo fijo, en un fondo común de inversión, etc. Es dinero que buscará generar más dinero.

Con esta columna quiero que reflexiones que el concepto de atesorar o ahorrar no es un fin en sí mismo sino un medio para otras cosas. El concepto de nuestras abuelas de guardar dinero sin sentido ya no va. A cuántos de nosotros nos pasó que algún familiar falleció teniendo un montón de plata guardada que ni disfrutó.

El fondo de emergencia es lo primero que tenemos que tener si queremos cuidar nuestras finanzas. Después y solo después de que lo logremos podremos plantearnos objetivos financieros (ahorro para comprar bienes y servicios) o dinero que usaremos para invertir.

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