Publican biografía coral del inclasificable Federico Manuel Peralta Ramos

Publican biografía coral del inclasificable Federico Manuel Peralta Ramos

Federico Manuel Peralta Ramos nació rico, rubio y de ojos celestes, jugó al polo, actuó en cine y en TV, trabajó en radio y en gráfica, fue casi arquitecto, pintó, hizo escultura, performance, happening y se exhibió a sí mismo como obra de arte.

Fundó una religión, refundó como ‘Mal de Plata’ la ciudad que su tatarabuelo Patricio había fundado a orillas del Atlántico, organizó la última cena, vendió un buzón, inauguró una muestra en una sala vacía, quiso exhibir un toro, expuso duchampianamente cuadros y objetos ajenos.

También compuso canciones, grabó un disco, cambió sin querer las bases de la beca Guggenheim, regaló dinero, murió joven y escribió sin llegar a publicar un libro que se titularía ‘Del infinito al bife’ y en el que consignaría poemas, boutades y platos favoritos.

“Soy un ser inverosímil e inenarrable”, decía de sí mismo quien uno de los artistas conceptuales más desconcertantes de la Argentina, descendiente de familias patricias y autor de una obra inclasificable que fue precursora de muchos procedimientos hegemónicos del arte contemporáneo. Él era, antes que Marina Abramović, una performance permanente.

Para conocerlo, Esteban Feune de Colombi aborda una biografía que replica las voces de más de 150 eclécticos entrevistados, desde la artista Marta Minujín, el cineasta Alejandro Agresti, el escritor Rodrigo Fresán y la vedette Moria Casán, hasta muchos familiares y amigos de su juventud.

En el montaje final también participan artistas, críticos y coleccionistas jóvenes cuyos testimonios evocan el anecdotario mítico del personaje a la vez que permiten dimensionar críticamente la relevancia de su trabajo.

“Federico Manuel Peralta Ramos es hoy uno de los artistas conceptuales más importantes de América Latina, un “todo corazón” que dejó grabada su sencilla, inolvidable y original huella prácticamente sin salir de Buenos Aires (no por nada “a mí me gusta acá” es uno de sus mantras), en pocas cuadras a la redonda, siempre callejeando. Vestido de traje, antifaz y corbata o de bombachas, alpargatas y boina, regalaba a diestra y siniestra sus poemas inéditos –orales o manuscritos en soportes evanescentes: papeles sueltos, servilletas, telas berretas– y ejecutaba su refinado arte de la palabra como un brujo, lejos de instituciones artísticas y cerca de bares o cabarets”, dice el autor en el prólogo al libro editado por Caja Negra.

Y clara a párrafo seguido: “No quise escribir una biografía. No habría sabido cómo hacerlo. Creo que sorteé la tentación. Sin embargo, me metí en la vida y en la obra –dos caras de la misma moneda– de FMPR al principio con curiosidad de entomólogo psicótico y después con neurosis de amante despechado. Por momentos sentía que navegaba en aguas vírgenes y por momentos, que el Gordo me acompañaba entre tinieblas diciéndome acá sí, acá no, con ella no hables, con él ni lo dudes, eso es mentira pero da igual, aquello no lo recuerdo, hacé lo que tengas ganas”.

“Pinté sin saber pintar, escribí sin saber escribir, canté sin saber cantar. La torpeza repetida se transforma en mi estilo”, sabía decir Federico Manuel Peralta Ramos (1939-1992), todo un personaje que, para bien o para mal, merecía esta biografía coral que lo aborda en multitud de voces, en multitud de recuerdos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.