Belgrano, el hombre de tela

Belgrano, el hombre de tela

Oficialmente, este sábado se celebra el Día de la Bandera creada por Belgrano. Pero muchos interrogantes persisten sobre la fidelidad del actual pabellón nacional con relación al creado por el aquel abogado y general, entre otras muchas preguntas que este artículo trata de responder.

Por ALFREDO SAYUS

Declarado el 2020 ‘Año Belgraniano’ por conmemorarse el 250 y el 200 aniversarios del nacimiento y muerte, respectivamente, de Manuel Belgrano, la historia se encargó de correr fechas simbólicas (así como trasladan feriados a los días lunes) para que los “patriotas” y sus creaciones u obras puedan ser homenajeadas en las escuelas.

Así, se determinó que el Día de la Bandera Nacional se conmemorase hoy, coincidiendo con el fallecimiento de Belgrano, cuando en realidad éste la oficializó el 27 de febrero de 1812 (es decir hace 208 años) y adoptada oficialmente por la naciente república el 25 de julio de 1816 (o sea que hace 204 años que fue reconocida como tal). Sin embargo, por imperio del corrimiento de fechas del que hablábamos, persistirá en la memoria de este día que se cumplen 200 años de la creación de la Bandera. En fin.

Obviamente, como ya se expresara más arriba, este corrimiento obedece a que los estudiantes y docentes están de vacaciones en febrero, lo que impide que homenajeen a unos de los mayores símbolos de la nacionalidad. Ahí opera el traslado de fechas y aquí surge el primero de varios interrogantes que habrá a lo largo de este artículo: ¿Por qué se recuerda a toda esta gente en el día de su muerte y no en el de su nacimiento? Bien podría haber sido el ‘Día de la Bandera’ el 3 de junio, fecha en que nació Belgrano. Pero no, parece que el “paso a la eternidad” impuesto por las costumbres religiosas pesa más…

¿Por qué se recuerda a toda esta gente en el día de su muerte y no en el de su nacimiento…?

Lo cierto es que hoy se cumplen los 200 años de la muerte de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y es el Día de la Bandera. Sobre Belgrano se escribió lo suficiente como para dejar aclarado que no sólo creó una bandera (aunque quedó inmortalizado por la tela), así que hoy, sumándonos a las costumbres, escribiremos sobre el misterio de la Bandera que, como otros episodios de nuestra Historia, también está rodeada de un halo misterioso. Vayamos al punto.

¿Aquí está la bandera idolatrada?

Acá surge el segundo interrogante: ¿La bandera celeste y blanca que se iza a diario en cada escuela argentina (obviamente no en esta época de pandemia) y en cada institución oficial, o con la que nos cubrimos en cada partido de la Selección Nacional de fútbol y la que, a veces, cuelga de ventanas y balcones en alguna fecha conmemorativa de nuestra nacionalidad, es la bandera creada por Belgrano?

De acuerdo a los documentos existentes, el 27 de febrero de 1812 Belgrano envió una carta al Triunvirato en la que expresaba: “… Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé a hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional…” El uso de la escarapela, con los colores blanco y azul celeste, había sido aprobado por el Triunvirato el 18 de febrero de ese año, también a solicitud de Belgrano.

Pero el tema de tener bandera propia no era del agrado del Triunvirato que aún no estaba decidido a romper del todo con España y enarbolar una nueva enseña podía ser tomado como un acto de osadía. Tercer interrogante: ¿No era más osado combatir contra sus ejércitos? Evidentemente, la simbología pesa en la historia del mundo. Así fue que Belgrano debió guardarse su bandera por orden de Bernardino Rivadavia, secretario del Triunvirato.

Ahora bien, analizando el diseño de esa bandera, si tomamos el modelo de la escarapela de 1812, ésta era celeste en el centro con los bordes blancos, por lo que se presume que la bandera de Belgrano pudo haber sido con una franja superior blanca y otra inferior celeste. Como dato, es importante destacar que José de San Martín confeccionó la bandera del Ejército de los Andes a semejanza de la de Belgrano, es decir, con dos franjas, una blanca arriba y otra celeste abajo, incluyendo el escudo de la Asamblea del año XIII que, de acuerdo a algunas versiones, tendría uno de los modelos de bandera que también se le atribuye a Belgrano.

Otro interrogante se abre en torno a la creación de la bandera. Varios historiadores sostienen que la idea de Belgrano era dejar de “fernandear”, es decir, demostrar definitivamente que ya no respondían a Fernando VII, rey de España. Y aquí el interrogante: ¿Estaba dispuesto Belgrano a dejar de “fernandear” cuando los colores de la Casa de Borbón a la que pertenecía Fernando eran –y lo siguen siendo– el celeste y el blanco? Esto puede apreciarse en los retratos de Fernando VII, cuya banda es de esos colores, réplica de la de nuestros Presidentes y gobernadores como símbolo representativo del más alto cargo estadual.

¿Estaba dispuesto Belgrano a dejar de “fernandear” cuando los colores de la Casa de Borbón a la que pertenecía Fernando eran –y lo siguen siendo– el celeste y el blanco…?

Estos colores, tomados por la Casa de Borbón, proceden de la Orden de Carlos III creada en 1771 como una de las condecoraciones más altas impuesta por la monarquía española y como numerosos americanos eran caballeros de la Orden, es posible que al caer España en manos de Napoleón Bonaparte el celeste y blanco pasara a ser el distintivo de los fieles al rey, en España y en América. Además, también se sabido que Belgrano era un ferviente carlotista.

¿Belgrano precursor?

Por otra parte, los colores celeste y blanco se usaban con anterioridad a la propuesta de Belgrano. De hecho, durante la invasión inglesa de 1806 los soldados que respondían a Pueyrredón en la reorganización de la reconquista de Buenos Aires, utilizaban en sus casacas una cinta celeste y blanca para identificarse. También en la invasión de 1807 los Húsares de Pueyrredón vuelven a usar esos colores, al igual que los Patricios, que en sus sombreros colocaban un penacho blanco con punta celeste.

Ahora bien, quinto interrogante: ¿Por qué Rivadavia en nombre del Triunvirato ordenó a Belgrano arriar la bandera y deshacerse de ella, si, en definitiva también representaba al rey de España? Tal vez porque se tratara de la Orden de Carlos III y no de la bandera española en la que predomina el color rojo. Interrogantes sin respuesta.

Lo que sí es seguro que Belgrano no supo inmediatamente de la orden del Triunvirato dado que cuando llegó la carta de Rivadavia, aquel ya había partido de Rosario, donde hizo jurar a su ejército fidelidad por la nueva enseña. Cuando Belgrano se enteró de lo dispuesto por el gobierno de Buenos Aires, por otra carta recibida el 27 de junio, envió una respuesta con fecha 18 de julio de 1812 informando que habría de deshacerse de esa bandera “… para que no haya ni memoria de ella…”, por lo que se presume que en las batallas de Las Piedras (3 de septiembre) y en la de Tucumán (24 de septiembre) en las que Belgrano triunfa, no habría ondeado su bandera. Tampoco en la batalla de Salta, ocurrida el 20 de febrero de 1813, casi doce meses después que él hiciera jurar la “nueva” enseña, ni en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma del 1° de octubre y del 14 de noviembre de ese último año, respectivamente.

¿Belgrano dejó memoria de su bandera?

Sin embargo, un hecho ocurrido en 1885 cerca de donde se libró la batalla de Ayohuma, pondría en duda la afirmación de Belgrano en su carta al Triunvirato de ni dejar “… memoria de ella…” Por aquel año, el cura Primo Arrieta, párroco de la capilla de Titiri, ubicada en el Altiplano boliviano, descubrió detrás de dos cuadros de Santa Teresa dos banderas de tres franjas horizontales con los colores celeste, blanco y celeste.

Se sabe, por documentos históricos, que dos indios capilleros, ya ancianos, le contaron a Arrieta que siendo ellos niños habían escuchado de una gran batalla en el paraje cercano a Charayvitú, en la que había tenido participación el cura párroco de aquel entonces, Juan de Dios Aranívar, quien siendo perseguido por los españoles debió abandonar la capilla.

Se presume que Arrieta dedujo que había sido Aranívar quien ocultó esas banderas detrás de los cuadros antes de huir por la persecución realista. Hoy, una de esas enseñas se encuentra en el Museo Histórico Nacional de Argentina y la otra en el Museo de Sucre en Bolivia. El descubrimiento de esas banderas lleva a otros interrogantes: ¿Las habrá usado Belgrano en alguna de las batallas en las que supusimos, más arriba, no habría desplegado? ¿Fueron exhibidas por última vez en la batalla de Ayohuma? ¿Por qué si, presuntamente, se deshizo de las banderas un año y medio antes de esa batalla, según escribió Belgrano en su carta a Rivadavia, Aranívar las ocultó detrás de esos cuadros tanto tiempo después?

¿Bandera de la independencia?

¿Por qué si, presuntamente, se deshizo de las banderas un año y medio antes de esa batalla, según escribió Belgrano en su carta a Rivadavia, Aranívar las ocultó detrás de esos cuadros tanto tiempo después…?

El 17 de abril de 1815, un año y cinco meses más tarde de la derrota de Belgrano en Ayohuma, el coronel Antonio Luis Beruti ordenó que se izara en el Fuerte de Buenos Aires la bandera celeste, blanca y celeste. Fue izada por el marino norteamericano Tomas Taylor, quien estaba alistado en las fuerzas navales criollas.

Tres días después, el coronel Pizarro, en nombre del Cuerpo de Artillería Urbana, obsequió al Cabildo una bandera de raso de las mismas características que la del Fuerte. En esta oportunidad la izó un marino irlandés que también peleaba en el bando patriota: el almirante Guillermo Brown.

Finalmente, no se ha podido definir cómo era la bandera de Belgrano y una pintura agrega más dudas al tema. En Londres, el artista plástico Charbonier pintó un retrato al óleo de Belgrano y de fondo se puede apreciar a un soldado que porta una bandera de dos franjas. Es de suponerse que si el general no corrigió al artista es porque la bandera había sido confeccionada, efectivamente, con dos paños. Pero, analizando este hecho y las encontradas en la capilla de Titiri, las dudas aumentan.

El 25 de julio de 1816, dieciséis días después de declarada la Independencia, el Congreso de Tucumán determina que la enseña de tres franjas sea reconocida como Bandera Nacional. Por entonces, Belgrano participaba de ese Congreso y no hay documentación donde él declarase cómo era definitivamente la bandera de su creación. El 25 de febrero, pero de 1818, el mismo Congreso, ya reunido en Buenos Aires, propone la inclusión del sol sobre la franja central blanca. Este es una réplica del que se grabó en las primeras monedas argentinas a expensas de la Asamblea del año XIII.

Las dudas sobre el modelo de la bandera persisten. Pero hay un interrogante más: ¿Es nuestra bandera una fiel representación de una república independiente, cuando sus colores provienen de la Casa nobiliaria que aún gobierna en España?

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