A semanas de la aplastante derrota electoral, el Gobierno no sale del estupor catatónico

A semanas de la aplastante derrota electoral, el Gobierno no sale del estupor catatónico
Alberto Fernández / Foto TÉLAM

Aunque en las primeras horas que siguieron al revés electoral el Presidente dijo «comprender el mensaje de las urnas», hasta el momento nada hizo al respecto.

Por LUIS A. RADEN

El Gobierno Nacional y el partido gobernante, el Frente de Todos, sufrieron en las PASO un derrota electoral aplastante en la mayoría de los distritos del país. Alberto Fernández como sus funcionarios más cercanos dijeron haber «comprendido el mensaje de las urnas».

Sin embargo, pasaron los días y pasan las semanas y el Presidente parece seguir sumergido en el estupor catatónico que sobrevino aquel domingo por la noche y en las jornadas siguientes, producto del inapelable revés.

Solo atinó a realizar algunos cambios cosméticos en el gabinete que, por cierto, fueron impulsados por la vicepresidente Cristina Kirchner. Cambios que, en verdad, no hicieron más que irritar a cierto sector del electorado independiente que pretendía convencer.

El tucumano Juan Manzur, un antiderechos declarado (forzó que una menor de 11 años violada fuera sometida a una cesárea para «salvar las dos vidas», según sus propias palabras), fue a la Jefatura de Gabinete. Y el cuestionado Aníbal Fernández (uno de los responsables políticos de la llamada Masacre de Puente Pueyrredón) ahora está a cargo de Seguridad… Nada que celebrar.

Pero lo central es que nada cambia con relación al terreno material por el cual el electorado les dio la espalda al jefe de Estado y a su partido: inflación galopante y deterioro constante de los salarios; jubilaciones y pensiones que no cubren ni la mitad de la canasta familiar básica; alquileres por las nubes y planes de viviendas que no se concretan; elevadas desocupación y subocupación; etc.

Tampoco parece avanzar al ritmo deseado en lo que hace a cubrir necesidades elementales de quienes peor están después de al menos siete u ocho años de descalabro económico y social: promete un «nuevo IFE» que no se efectiviza; desliza un «bono extraordinario» para jubilados que no aparece; amenaza con «control de precios» que no se concreta…

Fernández y su gobierno siguen sin reacción, casi haciendo la plancha en un mar turbulento, como si nada hubiera pasado aquel lejano 12 septiembre y, peor aún, como si nada pasara en la realidad que sufren cotidianamente las mayorías argentinas.

En lo económico, su exclusiva preocupación está hasta ahora en pagar los vencimientos de la deuda con el FMI, contraída mayormente durante la gestión macrista, mientras Juntos por el Cambio se relame con una eventual mayoría en el Congreso que le permitiría, entre otras cosas, eliminar la indemnización por despido, según han adelantado varios de sus referentes y candidatos.

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