Por GUSTAVO H. MAYARES

Como ya se informó, los concejales debieron este jueves retirar el proyecto de ordenanza propuesto por el MPN, que llevaba el boleto del transporte público a 39 pesos. Pero la suba no fue archivada sino “pospuesta”, según advirtió un edil por lo bajo.

Los representantes del partido gobernante y los del macrismo habían acordado presentar el proyecto y aprobarlo por mayoría, con la sola oposición de los electos por Unidad Ciudadana. El oficialismo encabezado por Sergio Winkelman no esperaba mayores sobresaltos para aprobar la fuerte suba.

Sin embargo, la realidad cotidiana que sufren los sectores populares, especialmente de aquellos barrios más castigados por el ajuste y la recesión y más alejados del centro turístico y glamuroso, se hizo presente en el Concejo para dar a varios concejales experimentados un cachetazo político y social.

En cuestión de horas, la noticia del nuevo tarifazo que votaría el Concejo derivó en una fuerte movilización vecinal, motorizada sobre todo por centros de estudiantes y un puñado de vecinos autoconvocados a través del boca a boca y desde las redes sociales, que llevó a cientos de personas a ‘copar’ el recinto y las afueras del deliberativo local.

No era para menos: el nuevo aumento representaba un gasto mínimo de 1.700 pesos al mes por usuario (dos viajes diarios, cinco días a la semana, 22 días al mes); ni qué hablar del gasto en transporte que debían afrontar familias con dos o tres hijos que van a la escuela, hacer actividades deportivas o culturales, etc.

Antes de la votación y delante de varios concejales cuyos rostros expresaban estupefacción y hasta temor al ser interpelados duramente por adolescentes, decenas de esos chicos expresaron su rechazo al nuevo tarifazo y una vecina resumía con una frase la sensación general ante la posibilidad de la fuerte suba: “Nos están metiendo la mano en el bolsillo al pueblo trabajador…”

Lo cierto es que, este jueves, los argumentos y las quejas de las familias trabajadoras, los ruegos de madres y abuelas y la sólida oposición y hasta el llanto de los estudiantes presentes, fueron más fuertes que los intereses de Expreso Los Andes expresados por varios concejales que, finalmente, prefirieron callar.