Por SOLANGE RIAL

Desde hace un tiempo en esta columna dominical trato de hacer entender a los lectores que nuestra relación con el dinero puede cambiar. Algunos conceptos con los cuales estamos acostumbrados a convivir podrían ir rompiéndose y con ello cambiar la forma que tenemos de disfrutar la vida.

La mayor parte de la población vive de los ingresos activos, y por ingresos activos se entiende a la ganancia de dinero mediante nuestra fuerza física o mental. Esto nos lleva a la relación tiempo/dinero.

El ejemplo típico es el empleado. Necesita de X cantidad de horas mensuales para obtener un ingreso. El autoempleado es algo similar, supongamos un profesional independiente. Si no trabaja no recibe ingreso. Todos somos o fuimos empleados.

Ahora bien, la definición de ingresos pasivos es todo lo contrario, son aquellos que obtenemos con poco o nulo esfuerzo. O aquel trabajo que hicimos una vez y se sigue monetizando en el tiempo. El ingreso pasivo de ninguna manera es un ingreso ilegal.

El ejemplo más conocido es aquel que vive de rentas. Tenemos una propiedad y la alquilamos y recibimos un dinero por mes. O el que tiene un auto y lo pone a trabajar de taxi o remís sin ser necesariamente el conductor. Son ejemplos donde se necesita una inversión muy grande, es cierto, pero gracias a Internet y las nuevas redes sociales y aplicaciones obtener ingresos pasivos ya no requiere tener semejante dinero inicial para arrancar.

Vayamos a los ejemplos. Soy un profesor de química de secundario: ¿cómo puedo obtener un ingreso pasivo? Existe una plataforma llamada Udemy que conecta estudiantes que quieren aprender en línea con personas que buscan monetizar cursos virtuales. En este caso habría que elegir el temario, grabar las clases y listo. Cada vez que alguien quiera comprar el curso una parte se la queda la plataforma y otra se le transfiere al profesor. Una sola vez se graba el curso, pero las ganancias siguen llegando.

Soy una maquilladora profesional. Tal vez tener un canal de Youtube es una buena manera de ganar dinero de forma pasiva, o semipasiva. Se graban los tutoriales, que seguirán vigentes un largo rato, y cuando se cumplan mil suscriptores y cuatro mil horas de visualización se pueden incorporar publicidades y cobrar por ellas. Es complejo llegar a esos requisitos, sí, pero requiere nula inversión monetaria.

Otra opción, por ejemplo, es tener una web y monetizarla a través de Adsense. Por ejemplo una decoradora de interiores que brinda consejos online y, además, permite que Google ponga publicidades y las monetiza.

Escribir un ebook y comercializarlo también es un ingreso pasivo. No se volverán millonarios pero es un bien intelectual que se arma una vez y se reproduce infinidad de veces. Hoy por hoy a través de las redes sociales podemos vender cualquier tipo de producto o cualquier tipo de servicios. No todos serán ingresos pasivos porque necesitarán de nuestro saber o tiempo pero puede ayudarnos a tener un ingreso extra.

Si estudiamos pastelería podemos tener un Instagram con fotografías de tortas y recién cuando alguien se contacte con nosotros y nos encargue algo nos pondremos a fabricar el producto.

Para quienes gustan viajar armarse un perfil en una red social con consejos es una muy buena manera de tener seguidores y que, eventualmente, las marcas nos ofrezcan descuentos que nos facilitan poder seguir haciéndolo. Por ejemplo, Booking te brinda descuentos si tus seguidores usan tu código para reservar. Lo mismo que Mercado Pago. Si ayudás a la aplicación a obtener más clientes ellos se llevan un descuento y vos también. Hay montones de opciones, solo hay que buscarlas.

Invertir en el sistema bursátil también es una forma de obtener ingresos pasivos. Se compran activos financieros, algunos de ellos con renta fija, y otros con renta variable. Pero si se hace con conocimiento se puede obtener una ganancia gastando el mismo tiempo que haciendo transferencias en un home banking.

Lo más importante de esta columna no es que te lleves un plan, sino conocer una forma distinta de cómo se pueden obtener ingresos y que no necesariamente están atados al esfuerzo desmedido.