Por SOLANGE RIAL

El Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda realizó un informe sobre la situación financiera del país de cara a los próximos cuatro años, tras la última devaluación, la caída de activos argentinos y la nueva disparada inflacionaria posterior a conocerse el resultado de las paso.

Según esta entidad, la última devaluación fue histórica ya que la suba del dólar post PASO fue la tercera más grande desde la salida de la convertibilidad. La UNDAV dio a conocer el ránking de devaluaciones diarias desde 2003 siendo las tres primeras: 17/12/15: +40,1%, 30/08/18: +24%, 12/08/19: +22,8%.

La misma universidad alertó que el macrismo está quemando reservas del Banco Central. Según sus datos, en tan solo un mes se consumieron 6.300 millones de dólares de reservas y se agotó la totalidad del último desembolso del FMI. Así como se lee: ya no hay más dinero en nuestras arcas del enorme préstamo que realizó el ente internacional; pero claro, aún queda pagarlo.

Sin tener absolutamente ninguna mejora social, la Argentina está megaendeudada. El año próximo deberá pagar u$s 48.686 millones, mientras que para 2021 el monto de la deuda a vencer será de u$s 44.953 millones. En 2022, el dinero ascenderá a u$s 46.499 millones y para el último año de mandato del próximo Gobierno los compromisos ascienden a u$s 37.800 millones.

¿Dónde fueron a parar los dólares que el FMI prestó como ‘salvataje financiero’? La respuesta también llega de la mano de la UNDAV: en estos tres años y medio la fuga de capitales alcanzó los u$s 72.234 millones. “La apertura del mercado de capitales que permitió la libre entrada y salida de los mismos fue clave en este desenlace”, dicen desde la Universidad de Avellaneda.

“Ya en enero de 2016 el Banco Central (BCRA)  instauró las Letras del Banco Central (LeBacs) con tasas superiores al 38% cuando la inflación proyectada era del 20% y el dólar ya estaba devaluado. Esto generó una entrada extraordinaria de capitales golondrina”, comienzan a describir en uno de sus informes, cómo se gestó esta enorme fuga de capitales hacia el exterior.

“Después de las corridas y fugas de junio de 2018 se empezó a desarmar la cartera de LeBacs para terminar creando las LELIQs en octubre de ese año. La diferencia se encuentra en que las LELIQs solo la pueden comprar los bancos y que la tasa de estas letras es literalmente el doble que la que fue el máximo de las LeBacs. Hoy la tasa ya alcanza el 75% cuando las expectativas inflacionarias eran del 40% para este año”, describen.

Como dijimos en la columna anterior, la bomba de las LELIQs es muy peligrosa por el alcance que tiene. Si se suma el nivel de la tasa y el stock de LELIQs, el costo de las mismas es superior a los $700.000 millones al año. Esto es casi dos veces el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires. Pero esta suma sólo considera los intereses y no el stock que hay de LELIQs, que supera los $1,2 billlones, similar a toda la base monetaria del país; es decir, igual a todo el circulante de billetes en el territorio argentino.