Por LUIS A. RADEN

Este martes 13 arrancó mal para la Argentina: el riesgo país pegó un salto de 68 por ciento para ubicarse en 1.460 puntos, el mayor nivel en la última década. Luego de la megadevaluación del peso ocurrida el lunes, que rozó el 23 por ciento, las malas noticias no se agotan.

Con un Gobierno Nacional que parece haber perdido el control, con un Presidente que se mostró casi enajenado ante las cámaras de TV, sin capacidad de recuperación tras el shock de las PASO del domingo, los argentinos quedamos a merced de los mercados financieros nacionales e internacionales.

“Se va todo a la mierda”

“No sé hasta cuándo voy a tener mercadería… Llamé al mayorista para hacer el pedido y me dijeron que no están entregando”, comentó un despensero de la zona céntrica de San Martín de los Andes. “Se va todo a la mierda”, completó para graficar la situación que trae reminiscencias de 2001.

Por estas horas, la suba del dólar, billete al que todos los especialistas siguen atribuyendo volatilidad (es decir, que seguiría subiendo), comienza a trasladarse a los bolsillos de los asalariados: pequeños y grandes comercios comenzaron a remarcar productos de primera y segunda necesidad. Todo aumenta.

¿Gobernabilidad?

Estamos ante un Gobierno que no parece dispuesto o capacitado para preservar la gobernabilidad ni siquiera hasta el 27 de octubre, cuando se celebre la elección general; un Gobierno que ha entregado a los argentinos a la dinámica del mercado que durante tres años y medio ha liberado a sus instintos depredadores.

La sensación general es que todo puede ir peor: que el dólar seguirá subiendo y que nadie hará nada para detener el deterioro de los ingresos de los trabajadores ni de su calidad de vida, que ya venía en baja. Y, consecuentemente, que estamos ante un Presidente que se arriesga a perderlo todo antes que concluya el breve camino que lleva al recambio institucional.