Por LUIS A. RADEN

Tras unas Primarias adversas, el gran desafío del Gobierno Nacional es conservar la gobernabilidad, con el objeto de cumplir lo que tanto presumió Elisa Carrió: que un presidente no peronista llegue con cierta normalidad al final de su mandato.

Sin embargo, luego de trascurridas pocas de conocidos los resultados del escrutinio, la gestión de Mauricio Macri vuelve a mostrar las falencias que llevaron al macrismo al desastre electoral del domingo: se dispara la cotización del dólar y nadie parece reaccionar.

Ya a las 10 de la mañana de este lunes, cuando los bancos abrieron sus puertas y comenzaron a funcionar los mercados financieros, el precio del billete norteamericano pegó un salto cercano al 25 por ciento, pasando de los 46 y pico del viernes a 51 pesos y luego a 61 pesos, sin que nada haga prever que morigere su alza en las próximas horas.

Teniendo en cuenta las consecuencias concretas de semejante escalada (alza de precios al consumidor y suba inflacionaria sin control), es imprescindible que funcionarios macristas y el Banco Central se aboquen en forma urgente a contenerla; es decir, a demostrar que aún son capaces de gobernar.

O puede que el pronóstico de Lilita no se cumpla y una descontrolada corrida cambiaria termine corriendo también a quienes se muestren incapaces de preservar la gobernabilidad en los próximos 70 días y tiene su base material en la economía cotidiana.

El interrogante está abierto.