Editorial Cactus lanzó este mes un volumen que contiene ‘El cultivo de los gestos entre plantas, animales y humanos’, de André Haudricourt, y ‘Hacer mundos con gestos’, de Marie Bardet.

En 1962, el ingeniero agrónomo André Haudricourt formuló una hipótesis tan extraña como osada: ¿qué relación tendrán los gestos de cultivo y cría de animales con las mentalidades que dieron a luz a las metafísicas de Oriente y Occidente? ¿Qué tendrán que ver la oveja, el gesto del pastor y la recolección del trigo con las filosofías de la trascendencia?

Y su paralelo, ¿no estarán emparentados el ñame y el arroz, el búfalo y la vaca, con un gesto primitivo que habilita a la metafísica oriental su pasaje hacia las filosofías de la inmanencia?

Un modo de pensar, de producir, de valorar y de hacer política que no puede disociarse del modo de sembrar y de habitar el mundo; una etnografía precisa que consiste no solamente en analizar cómo el hombre inscribe, para cada formación histórica, su relación entre teorías y prácticas, tecnologías e ideas, sino en observar cómo la gestualidad histórico corporal hace mente y mundo.

‘Hacer mundos con gestos’, de Marie Bardet, reabre la insistencia de un perspectivismo relacional que logre situar a los gestos como unidad de lo recíproco entre naturaleza y cuerpos, pero además, como índices de una nueva politicidad. Nos queda por constituir un nuevo materialismo de los gestos, e ir más allá.