Por SOLANGE RIAL

En la columna de hoy veremos qué hacer ante una crisis financiera personal causada por la pérdida del empleo o por una reducción drástica de los ingresos. Una situación desesperante que requiere sin duda que pensemos en frío, paremos la pelota y tengamos un plan de contingencia.

El tema tiene que ver con la crisis económica actual en la cual estamos la mayoría de los argentinos pero, además, porque estoy pasando algo similar en lo personal así que todos los puntos que trataré de abordar también los estoy implementando en mi economía doméstica.

Si es que aún tenés la suerte de estar leyendo esto y no estar en una situación tan apretada, te recomiendo que tengas un fondo para casos de emergencia. No tiene que ser una inversión sino más bien un ahorro al que se pueda tener fácil acceso; que esté disponible de forma rápida ante cualquier eventualidad. Esto nos permitirá salir del apriete ante deudas, y gastos que no podamos cubrir y que tampoco podamos reducir.

Si ya estás en una situación desesperante, tomá papel y lápiz y anotá. Desde hoy tus prioridades cambiaron, así como tu estilo de vida y gastos. Tachá todo lo que no sea imprescindible y dejá solamente los gastos de comida, transporte, salud, educación y vivienda. Si estás bancarizado, sacá todos los débitos automáticos (elegir qué pagar y cuando hacerlo). Si tenés gastos como prepagas, seguro del auto, cable, internet y celular y aún los querés mantener, te recomiendo que llames y pidas que te bajen de plan, o que te ofrezcan un descuento por varios meses o que presupuestes en otras prestadoras de servicios.

No podemos hacer eso mismo con los servicios públicos pero sí podemos controlar nuestros gastos entendiendo qué consumo tenemos. En el vídeo de abajo te explico cómo leer la factura de electricidad, cómo ahorrar y cómo se hacen las bonificaciones.

De ninguna manera hay que contraer más deuda si ya tenemos una. No saques ningún préstamo para pagar otro. Lo mejor es acudir al fondo de emergencia que tengamos, o hablar con amigos o familiares para solicitarles ayuda financiera, de ser posible.

Evaluá la posibilidad de generar ingresos extras, tal vez no del rubro que estés, o de tu profesión, pero algo que pueda eventualmente generar algo de dinero mientras buscás un nuevo empleo. Vender o hacer algo por redes sociales, por ejemplo.

Y la última recomendación es más psicológica que financiera. No te quedes tirado en el sillón lamentándote, usá tu tiempo. Cada vez que consigas pagar menos por un servicio o pienses una alternativa para generar dinero, te vas a sentir mejor. Reducir gastos no significa necesariamente estar en casa sin hacer nada.

Hay muchas actividades gratuitas en los barrios para ir con nuestros hijos, espectáculos a la gorra y exposiciones a cielo abierto. En vez de juntarnos a cenar, ver amigos o familiares a la hora del mate, etc. Las crisis necesitan de prevención y calma, apoyarte en tu grupo de contención y armar un plan.