En barrios ‘cool’ de la Ciudad de Buenos Aires, como Palermo y Recoleta, desde hace días se vende a más de 100 pesos; pero ese precio del kilo de pan ya llega a Neuquén.

Es que las panaderías ya casi no pueden reducir márgenes de ganancias con el aumento continuo de los insumos, desde la bolsa de harina hasta los servicios como gas y electricidad y el costo de la mano de obra, que por estos días cierra negociaciones paritarias.

Así las cosas, el consumo sigue cayendo, aunque con cierta lentitud comparado con otros productos de primera necesidad como carne y lácteos, y se prevé con los nuevos precios se agudice la caída en las ventas, que se nota más severamente en otros productos de panadería como las facturas.