Por SOLANGE RIAL

Muchos de ustedes, o al menos la mayoría, se enteró de que hay algo que se llama “bitcoin” en diciembre de 2017, cuando las portadas de los diarios nacionales e internacionales dieron cuenta de que llegó a valer nada menos que 20 mil dólares. Hay quienes miraron con entusiasmo, en ese momento, las predicciones de algunos gurúes de finanzas que aseguraban que en tan solo un año alcanzaría un cotización de 100 mil dólares; en cambio otros, que vieron con escepticismo esta noticia, opinaron que todo era producto de una burbuja financiera.

Pero, ¿qué es realmente?

Un bitcoin es dinero digital. No es una inversión como la mayoría cree. Tiene algunas características que lo emparentan con una moneda común y otras que lo distancian. Es un medio de intercambio (sirve para comprar bienes y servicios) pero a diferencia de las demás no es emitida por ningún gobierno ni está regulada por ellos. Sin embargo es un bien escaso. Su emisión está predefinida y es previsible. Llegará a 21 millones en el año 2140. Está descentralizado, es global, y nadie en el mundo tiene que pedir permiso para usarlo.

¿Cómo se creó? En octubre de 2008 un usuario en la red, conocido como Satoshi Nakamoto, emitió un white paper en el que contaba al mundo qué era un bitcoin. Posteriormente, en enero de 2009, subió a la red el software y el código de programación completo. Las primeras transacciones las realizó este usuario (nunca se llegó a comprobar su identidad real) y en 2010 desapareció públicamente. Los bitcoin que le pertenecen nunca fueron vendidos. Con el paso de los años fue la comunidad la que le otorgó un precio a esta moneda.

¿Cómo funciona? Detrás del bitcoin existe la blockchain. Este es un sofisticado sistema digital en el que quedan inmersas las transacciones, las cuales pueden ser auditadas y validadas por cientos de miles de personas a lo largo del mundo. Cuando se cumple una cierta cantidad de transacciones, se las agrupa en un bloque. Los mineros son los encargados de llevar a cabo estas tareas. Cuando se forma un bloque, el minero debe descubrir un número clave que permitirá cerrarlo. Los mineros ganan comisiones por armar bloques y además cada bloque genera nuevos bitcoins. Cada 10 minutos se cierra uno de ellos. En 2009, cada vez que se cerraba un bloque se generaban 50 bitcoins, en 2020 se generarán 6,25. La blockchain tiene en este momento 200 gigas de registro.

¿Es seguro? Muchos de nosotros ya usamos dinero digital sin darnos cuenta. Cuando hacemos una transacción, una compra con la tarjeta de crédito o débito, lo estamos haciendo. A diferencia de estos casos, no existe una empresa intermediaria: por ejemplo un banco, Mercado Pago, PayPal, u otros ejemplos. Aquí el dinero se mueve de persona a persona. Es validado por los mineros, es validado por los nodos. Cuando tiene seis validaciones se dice que la transacción está absolutamente confirmada. La blockchain es de acceso público. Cada transacción tiene una dirección. No es anónimo el sistema pero tampoco revela datos personales.

La próxima semana veremos cómo se compran bitcoins, cómo almacenarlos y cómo usarlos. Para quienes quieran seguir buceando en este mundo les recomendamos contactarse con la ONG Bitcoin Argentina.