Por LUIS A. RADEN

Como es lógico y sucederá en cada provincia donde se desarrollen elecciones antes que la presidencial de octubre, en Río Negro el Gobierno Nacional apunta a que gane su propio candidato; en este caso, Lorena Matzen.

Sin embargo, como ocurriera en Neuquén, con Cambiemos venido a menos –electoralmente hablando– en todo el país, la opción rionegrina es, nuevamente, la del mal menor: si no es Matzen, que sea la oficialista Arabela Carreras quien se alce con la victoria.

Al macrismo espanta que una victoria del justicialista Martín Soria potencie el regreso de Cristina Fernández de Kirchner y termine de sepultar sus aspiraciones de continuar por cuatro años más al frente del Ejecutivo Nacional.

Con la siguiente particularidad rionegrina: si con Alberto Weretilneck había una posibilidad concreta de que Juntos Somos Río Negro continuara gobernando la provincia, con buena llegada al gobierno central, sin él crecieron las posibilidades de Soria.

Vetando su reelección, la Corte Suprema asestó lo que podría ser un duro golpe a la propia reelección de Mauricio Macri, a quien –vale aclarar– le va tan mal en las encuestas que en el núcleo macrista ya barajan a María Eugenia Vidal como opción de emergencia.