El navegante y expedicionario francés André Bronner retornará este mes a la Isla de los Estados para instalar un nuevo sistema lumínico y hacer mejoras en el Faro del Fin del Mundo, que inspirara la novela de su connacional Julio Verne.

La expedición partirá el 17 de marzo próximo desde Ushuaia. “Vamos a montar un sistema de iluminación con luces led, alimentado por energía solar igual que el instalado hace 20 años, pero que precisa cinco veces menos volumen de baterías”, comentó a la agencia Télam.

Brenner ya había intentado la proeza en 1993, cuando él y su expedición se perdieron por una tormenta, quedando a la deriva durante cinco días. Entonces prometió que volvería una vez más si lograba salvar su vida. Y logró sobrevivir.

En 1994 consiguió una autorización para vivir dos meses solo en la Isla de los Estados, de 540 kilómetros cuadrados, provisto solamente con unas pocas pertenencias, un arco, flechas y una red de pesca.

Tras esas aventuras, creó la Asociación Faro del Fin del Mundo y consiguió patrocinadores para construir una réplica del faro en la localidad francesa de La Rochelle, siguiendo los planos originales del Faro de San Juan de Salvamento –tal su denominación original– realizado en 1884 a instancias del comodoro Augusto Lasserre.

La réplica, con partes de lo que había quedado del faro original, fue llevada y montada en su emplazamiento histórico por un equipo de ocho franceses bajo la supervisión de Bronner, con apoyo logístico de la Municipalidad de Ushuaia y de la Armada argentina, que prestó el aviso ARA Suboficial Castillo para el transporte.

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