Por LUIS A. RADEN

“Hago política desde el 70 y en Neuquén estoy en la función pública desde 1983, más o menos. Tengo trayectoria personal que, para bien o para mal, no la puedo mezclar con la herramienta formidable de Cambiemos, que es nueva…”

Así, mostrando más confianza en su currículum que en el frente conducido por Mauricio Macri, se expresó el candidato a gobernador por Cambiemos, Horacio ‘Pechi’ Quiroga, quien ahora prefiere no hacerse cargo –o no tanto– de los desaguisados cometidos por la gestión nacional del macrismo.

Aunque en entrevista con Río Negro soltó algunos elogios para el Macri que mira a la Argentina del futuro y no tanto a la presente, ante la pregunta de si el apoyo del Presidente lo perjudica o beneficia con la vista puesta el próximo 10 de marzo, el candidato eludió una respuesta concreta: “No me lo he puesto a pensar”.

Resulta lógico que Quiroga eluda ese tipo de definiciones porque, seguramente, lo pensó: la debacle económica, el cierre de fábricas en todo el país, los despidos y suspensiones como reguero de pólvora y la brutal caída del poder adquisitivo del salario, son hechos a tener en cuenta a la hora de definirse por un sí o no.

Si Macri fuera el espejo donde mirarse, si el país encarnara lo que ‘Pechi’ quiere hacer en Neuquén, no tendría mucho para mostrar; o sí: un escenario de devastación económica y social con perspectivas de empeorar, un futuro cercano de colapso económico, como anticipan publicaciones otrora afines al macrismo, como Forbes.

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