Por SOLANGE RIAL

En épocas de vacas flacas, de sueldos apretados y de precios constantemente remarcados, no es extraño que se tomen malas decisiones financieras. Ante la adversidad es mejor tener la mente en frío. Hoy veremos cómo no se debe usar la tarjeta de crédito. Un arma de doble filo si no se le presta la atención a ciertas alarmas.

No es una extensión del sueldo. Por mucho que suene difícil de llevar a cabo, no podemos gastar 30 mil pesos por mes si ganamos 20. Y de ninguna manera podemos financiar esos 10 con tarjeta de crédito. Es la peor decisión financiera de todas. Lo que mejor podemos hacer es tener una lista de gastos fijos (alquiler, servicios, seguro del auto, transporte, supermercado, etc.) y de gastos variables del mes (regalos de cumpleaños, salidas, etc.). Esto nos permitirá llegar a fin de mes sin “tarjetear” más allá de lo posible.

No debemos pagar el mínimo. Supongamos que la persona del ejemplo anterior no oyó esta primera alarma y sí gastó estos 10 mil pesos de más: lo peor que puede hacer al mes siguiente es pagar el mínimo. Mi recomendación es que se ajuste los pantalones y ese mes viva con mucho menos dinero (se puede ir cancelando la deuda parcialmente durante el mes y cobran solo recargo de lo que falta pagar). Los intereses de los bancos son una ola difícil de frenar y la premisa dice que nadie te presta plata por amiguismo. Los bancos están relamiéndose cuando un cliente no puede pagar. Las tasas para refinanciar el saldo de la tarjeta de crédito tienen un costo financiero total con IVA en promedio del 100% anual.

No debemos refinanciar las deudas. Como en el ejemplo anterior, cuando uno no puede pagar el total del importe tiene dos opciones. O suma el saldo al nuevo resumen, con el interés anteriormente mencionado, o se mete en un plan de pagos. Ahí el banco ofrecerá dividir esa deuda entre tres y 12. Es el mejor negocio para ellos. Las tasas de interés pueden llegar al 120% para seis pagos mensuales. Nos endeudaremos por hasta un año con montos que serán muy superiores a los originales.

No debemos comprar en cuotas con interés. Cuando debemos hacer un gasto grande, por ejemplo un electrodoméstico (supongamos que estamos hablando de una heladera), debemos bucear en los diversos comercios y opciones con los bancos. Actualmente las compras en cuotas conllevan una alta carga de intereses. Los planes más convenientes son las variantes del Ahora 12. En algunos comercios tienen entre tres y seis meses sin interés. Generalmente el Ahora 12 tiene una tasa efectiva anual del 47,44% y el Ahora 18 del 48,67% anual. Si simulamos una compra de una heladera de 20 mil pesos en una casa de electrodomésticos muy conocida y vamos al caso máximo, 24 cuotas con interés, nos dará un total de costo financiero de 126% y el producto en 42 mil pesos finales.

No debemos comprar a cualquier altura del mes. Volvamos al ejemplo anterior. Supongamos que necesitamos una heladera. La peor opción es comprar cerca de la fecha de cierre, así obtendremos una financiación de sólo 10 días, aproximadamente. En cambio si compramos entre el cierre de la tarjeta y la fecha de pago, obtendremos 35 días hasta el pago de la primera cuota. Por eso es muy importante conocer estas dos fechas.

Comprar sin preguntar si hay promociones. Desde esta columna recomendamos usar la financiación con tarjetas de crédito para la compra de bienes y servicios que excedan nuestros gastos corrientes, por ejemplo una heladera, un pasaje en cuotas, etc. Sin embargo, si vamos a cargar combustible o vamos a hacer una compra en supermercado, muchas veces hay entre un 15% y un 20% de descuento con el pago en plásticos. Por lo que en estos casos la mejor decisión es no pagar en efectivo ni con tarjetas de débito. Lo mejor es acercarse a nuestra entidad bancaria y tener en cuenta qué días y qué porcentaje de descuento obtendremos por comercio.

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