La cuarta edición de la Marcha por la Soberanía logró su objetivo: demostrar que el magnate Joe Lewis se apoderó de Lago Escondido y que cualquier intromisión en el lugar es repelido por su virtual ejército privado.

David Ramallo, integrante de RadioGráfica.org.ar que participó de la Marcha, relató que “el último tramo de la movilización hacia Lago Escondido fue dramático. Con atropellos policiales orientados por Joe Lewis, destinados a evitar el arribo de las tres columnas que marcharon y emitir un mensaje aleccionador a quienes anhelen ponerse de pie”.

También contó que “la columna que marchó por el camino de montaña durante tres días, al llegar al lago se enfrentó a todo tipo de presiones por parte de la patota de Joe Lewis, a la que se sumó la privación ilegítima de la libertad y atentado contra la vida cuando embistieron con dos embarcaciones a motor contra el kayak de la Marcha por la Soberanía, que estaba cruzando el lago”.

En el kayak navegaban Andrea Gatabria, de ATE Capital, y el propio Ramallo, quienes fueron amenazadas de muerte y arrojadas al agua helada y dejadas hasta que ya –en estado de hipotermia– fueron subidas a una de las lanchas de la empresa. “La patota los arrojó a la costa. Todos sus equipos fueron incautados”, indicó la Fundación Interactiva para Promover la Cultura del Agua (FIPCA), organizadora de la actividad.

Además de formalizar la denuncia policial por lo ocurrido y teniendo en cuenta que 17 activistas regresaban a su lugar de origen por la montaña, haciendo el camino inverso de 44 kilómetros, abogados de FIPCA habían presentado habeas corpus para que se garantizara su seguridad.

Foto: RadioGráfica.org.ar

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