En febrero de 2014, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguraba una importante ampliación de la planta de tratamiento de efluentes cloacales de San Martín de los Andes, a orillas del arroyo Pocahullo en su desembocadura al lago Lácar.

La puesta en funcionamiento de la planta ampliada significó un importante avance para la zona y, sobre todo, para la calidad de vida de sus habitantes (con independencia de quien o quienes la inauguraran), luego de años de tratamiento de los líquidos y sólidos cloacales para una ciudad que crecía vertiginosamente y amenazaba con la irreparable contaminación del lago.

Es que así, a través de diferentes y complejos procesos mecánicos y químicos realizados en la planta reinaugurada y también gestionada por la Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios Públicos de San Martín de los Andes Ltda., se separan líquidos y sólidos en la segunda etapa del saneamiento.

Luego el líquido clarificado pasa a la etapa de filtrado, para reducir los niveles de sólidos en suspensión, concluyendo la tercera etapa. Tras su desinfección mediante radiación ultravioleta que elimina virus y bacterias, es volcado al Pocahullo.

Los sólidos o barros son purgados periódicamente y enviados a un tanque pulmón para su espesamiento y posterior deshidratado; finalmente, son llevados al vertedero de residuos sólidos urbanos del Municipio para realizar la cobertura de las celdas fuera de servicio.

Pero, por orden judicial, dicho vertedero deberá ser clausurado el 31 de diciembre y la basura derivada al nuevo predio para residuos sólidos urbanos habilitado por la Provincia en Alicurá, en una vieja cantera ubicada a unos 155 kilómetros del casco urbano sanmartinense, que también servirá a Villa La Angostura.

El problema es que ese lugar no cuenta con espacio destinado al vertido de los mencionados barros, espacio que debe ser acondicionado especialmente para evitar contaminaciones. Y al no tener destino donde ser derivados, los barros no pueden purgarse de la planta y ésta deja de funcionar…

De modo que, de no hallarse una solución urgente al grave problema, los residuos cloacales de San Martín de los Andes irán a parar al lago Lácar sin tratamiento alguno a partir del 1 de enero próximo, como vienen advirtiendo desde la Cooperativa que administra la planta de tratamiento.