El primer día de 2019, la planta de tratamiento de efluentes de San Martín de los Andes podría dejar de funcionar y los residuos cloacales irán a parar, si ello ocurre, directamente al lago Lácar. Un desastre ambiental a plazo fijo…

No se trata de una distopía fantasiosa sino de una posibilidad cierta y concreta, según lo anticipó Gustavo Iñiguez, gerente técnico de la Cooperativa de Agua y Servicios de SMA, que administra la planta ubicada a orillas del arroyo Pocahullo.

Es que, de acuerdo a su explicación, a partir del 1 de enero ya no se podrá usar el vertedero para depositar los barros producidos durante el tratamiento de efluentes cloacales y el Municipio no previó aún un lugar alternativo para volcarlos.

De modo que, sin lugar para depositar los barros, la planta de tratamiento “no puede funcionar”, indicó gerente técnico de la Cooperativa, y los residuos cloacales de San Martín deberán volcarse directamente en el Lácar.

“Quedan diez días del plazo que se fijó y la Cooperativa con sus recursos no puede resolverlo… Si no se pueden sacar los barros, la planta no puede operar y el primer impacto se sentiría en el lago”, sostuvo Iñiguez el jueves pasado ante numerosos concejales que realizaban la última sesión ordinaria del año.

“Si no se pueden sacar los barros, la planta no puede operar y el primer impacto se sentiría en el lago Lácar”

Gustavo Iñiguez