A fines de diciembre del año pasado, Mauricio Macri volvía a su “lugar en el mundo”, como suele repetir a sus allegados: Villa La Angostura, donde hasta se lo llegó a ver y fotografiar haciendo compras navideñas junto a la primera dama Juliana Awada.

Macri en La Angostura

Este diciembre, el mandatario regresó a La Angostura para pasar las fiestas y descansar, pero difícilmente se lo vea de nuevo paseando tranquilamente por las calles de la villa de montaña: el deterioro abrupto de su imagen política en los últimos meses, a partir del deterioro de la situación económica y social, lo expondría a eventuales exabruptos o repudios.

Como lo hizo hace poco, cuando visitó San Martín de los Andes y se alojó en el Chapelco Golf & Resort, Macri optó por buscar refugio en un exclusivo y cerradísimo barrio: el Cumelén Country Club, ubicado a 3 kilómetros del centro.

Se trata de un barrio “tradicional” a orillas de la bahía Bustillo del lago Nahuel Huapí, en medio de un frondoso bosque y rodeado de montañas. Un lugar majestuoso y tranquilo donde, entre otros VIP, suelen descansar la reina Máxima de Holanda y familia.

Son 30 hectáreas paradisíacas sobre las que se levantan millonarias mansiones con playas, cancha de golf, espacios para la práctica de deportes como fútbol, tenis y pádel, a los que el Presidente es aficionado, y hermosos senderos para realizar solitarias caminatas.