Por GUSTAVO H. MAYARES

Durante el apagón del Indec en años kirchneristas, las mediciones del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) eran el estandarte tras el cual se encolumnaba la oposición de entonces -incluido el macrismo- para demostrar el fracaso K en resolver los problemas más acuciantes de los argentinos.

Los guarismos de pobreza e indigencia de aquellos años alarmaban a la mayoría del país mientras el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner dibujaba los porcentajes que emitía el organismo oficial encargado de medir en números la realidad.

Ahora, cuando ese mismo Observatorio delata un aumento exponencial de la pobreza en los últimos años, el gobierno de Mauricio Macri pretende no darse por enterado o no importarle, como si hubiera sido el objetivo buscado de su gestión…

En concreto, el último informe que la UCA dio a conocer esta semana revela que 33,6 por ciento de la población es pobre y 6,1 por ciento sobrevive como puede en la indigencia. Hablamos de 14 millones de argentinos hundidos en la pobreza gracias a tres años de brutal ajuste macrista.

Y todo apunta a ir de mal en peor. La actividad económica sigue en picada; la inflación sube o se mantiene en niveles inaceptables, encareciendo mes a mes el costo de vida; los despidos en el ámbito privado no cesan; la recesión afecta a todos los sectores sociales, pero más agudamente a los trabajadores asalariados formales y no formales.