Por GUSTAVO H. MAYARES

Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que arroja en septiembre una caída del 5,8 por ciento respecto a igual mes del año pasado.

Asimismo, la actividad económica cayó con relación a agosto último el 1,9 por ciento. Los especialistas afirman que, técnicamente, la economía argentina está en recesión.

La industria manufacturera, el comercio mayorista y minorista y el transporte y las comunicaciones fueron las ramas económicas de mayor caída. Solo se recuperaron relativamente los bancos y financieras -en primer lugar- y la agricultura y la ganadería.

Es decir que los sectores con mayor potencial para desarrollar la economía y crear empleos de calidad -como dice pretender el Gobierno Nacional-, fueron en septiembre pasado los más perjudicados por las políticas recesivas que la gestión Macri impulsa desde que asumió.

En contraposición, los bancos y la especulación financiera siguieron ganando y mes a mes parecen ganar más: la devaluación del peso y la consecuente apreciación del dólar y las tasas altísimas hicieron que los capitales fuguen rápidamente de cualquier intento de inversión productiva, volcándose a ganar enormes intereses a riesgo cero.

Y encima, a pesar del negro panorama actual, la mayoría de los economistas y analistas independientes estima que lo peor no ha llegado todavía…

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