Por LUIS A. RADEN

Días atrás, el director municipal de Bromatología, Rogelio Martínez, recordaba por radio Nacional una estadística casi desconocida: la Argentina se ubica en la cima de la estadística mundial en cantidad de casos de síndrome urémico hemolítico (SUH).

A propósito de la realización en San Martín de un curso de manipulación de alimentos, afirmaba también que Neuquén aparece en el tope nacional de esa terrible estadística. Cómo si la provincia estuviera primera a escala internacional…

Es decir que los neuquinos nos encontramos ante una emergencia sanitaria sobre la que las autoridades no parecen tomar nota -por lo que dijo el funcionario sanmartinense al referirse a la escasez de recursos para combatirla a nivel nacional, provincial y local.

Qué es el SUH…

Básicamente, una enfermedad causada por la bacteria Escherichia coli, que se encuentra en el tracto gastrointestinal y en las heces de animales de sangre caliente, incluido el ser humano, que a su vez se infecta al consumir alimentos contaminados con esa bacteria.

De modo que la enfermedad se propaga por factores como la pobreza, la ignorancia y sobre todo por la desidia oficial, que llevaron al Neuquén a liderar el triste ranking mundial en casos de SUH.

Y el síndrome no es inocuo; todo lo contrario. Al liberar sus toxinas, la Escherichia coli provoca diarrea, vómitos, convulsiones, anemias y hasta alteraciones neurológicas. En los más chicos es la principal causa de insuficiencia renal crónica y de hipertensión arterial.

Vale advertir que entre niños y adolescentes es la segunda causa que deriva en transplantes renales. Y en su etapa aguda, la tasa de mortalidad del SUH va del 2 al 5 por ciento.

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