Por Natalia Wagner

De acuerdo a estadísticas oficiales, durante este año se produjo una fuerte caída en la venta de pasajes del transporte terrestre de larga distancia.

Entre los factores determinantes aparecen la recesión que afecta a todas las áreas de la economía y, en el caso específico del transporte, la potente irrupción de las aerolíneas ‘low cost’.

En efecto, el transporte aéreo de pasajeros satisface actualmente dos aspiraciones del usuario común que el terrestre ya no brinda: rapidez y economía.

Por ejemplo, en los casos de San Martín y Junín de los Andes, el costo del viaje sigue siendo inferior si se vuela por Andes o Flybondi hasta Barloche y de ahí en micro o auto hasta el destino final.

Ello sin contar la diferencia de al menos 15 horas entre una travesía y otra si se va o se viene de Buenos Aires.

A pesar de esas claras ventajas del transporte aéreo, los tickets para el micro volverán a aumentar, lo que previsiblemente agudizará la crisis que atraviesa el sector, al expulsar potenciales clientes.

Esta semana, el Gobierno Nacional autorizó subas de hasta el 30,6 por ciento en las tarifas de referencia de micros de larga distancia.

Ese aumento se efectúa en la Base Tarifaria de Aplicación (BTA), sobre la cual se establecen los factores de variación correspondientes a las tarifas mínima y máxima, que a su vez se usan para calcular el costo de cada categoría de servicio.

La nueva BTA fijada por el Ministerio de Transporte de la Nación es ahora de 1,5867 peso, con un valor máximo de 1,5 peso y un mínimo de 0,85 peso para la banda tarifaria.

La misma resolución establece en 1,4425 peso por kilómetro la Base Tarifaria Media (BTM) para servicios por carretera interjurisdiccional en todo el territorio argentino.

Medidas publicadas en el Boletín Oficial que repercutirán en el costo final de los pasajes y por ende en el bolsillo de turistas y pobladores de la región que habitualmente son usuarios del servicio de micros, quienes acabarán alejándose de las terminales de ómnibus.

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