1° de Mayo

1° de Mayo

En un nuevo Día Internacional de los Trabajadores bien vale la pena recordar los acontecimientos históricos que dieron origen a la conmemoración.

Por LUIS A. RADEN

El primer lunes de cada septiembre se celebra en Estados Unidos y Canadá el Labor Day, con un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo. La decisión oficial fue tomada en 1887 por el entonces presidente estadounidense Grover Cleveland.

¿Qué impulsó a Cleveland a formalizar dicha fecha como Día del Trabajo? Nada más y nada menos que su temor a que el 1 de Mayo diera lugar a reclamos y protestas de la gran masa de obreros estadounidenses que comenzaban a encolumnarse bajo la bandera roja del socialismo.

Y, además, que la fecha instaurada por la Internacional Socialista como Día Internacional de los Trabajadores conmemoraba una masacre y posteriores asesinatos contra los trabajadores norteamericanos ocurrida en el propio país y ejecutada por la burguesía local y sus esbirros.

El 1 de mayo de 1886 se iniciaba en Estados Unidos una monumental huelga por las ocho horas de trabajo (que existía por ley pero no se cumplía ni la hacían cumplir las autoridades) que alcanzó su punto crítico con movilizaciones multitudinarias que se desarrollaron en Chicago durantes los días siguientes.

El 2, la polícia disolvió violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente a las puertas de la fábrica de maquinaria agrícola McCormick, que había contratado un ejército de rompehuelgas. Cuando estos salieron comenzó una batalla campal que con policías que disparaon a quemarropa contra los huelguistas: seis muertos y decenas de heridos fue el saldo.

Para el 4 de mayo se convocó a lo que luego se denominó la Revuelta de Haymarket, un acto con más de 20.000 asistentes que fue brutalmente reprimido por la policía. En medio de la represión, un artefacto explosivo estalló entre las filas policiales, matando a un oficial. El fuego represivo sobre la multitud se multiplicó, matando a un número desconocido de obreros.

Con la declaración del estado de sitio se desató en los días y semanas siguientes una feroz de cacería de brujas que incluyó la detención de miles de activistas sindicales que sufrieron torturas en cárceles y hasta en la vía pública, con terribles golpizas. Además, se llevaba a juicio a quienes se consideraba culpables de matar al policía caído en Haymarket.

El 21 de junio de 1886 se inicio el juicio que era una farsa aún antes de comenzar, al no respetarse norma procesal legal alguna. Pero la poderosa burguesía norteamericana pedía una escarmiento ejemplar y la gran prensa reclamaba a gritos la sangre de los anarquistas involucrados en la huelga y las movilizaciones.

Ocho terminaron siendo los acusados. Fueron condenados a muerte George Engel (alemán, 50 años, tipógrafo), Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista), Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista), August Vincent Theodore Spies (alemán, 31 años, periodista) y Louis Lingg (alemán, 22 años, carpintero), quien se suicidó en su celda para no ser ejecutado. El resto recibió sentencias de trabajos forzados y cadena perpetua.

Ellos son los mártires de Chicago. Ellos y los reclamos históricos de la clase obrera y trabajadora de todo el mundo se conmemoran este y cada 1° de Mayo. Como vaticinara Spies al pronunciar sus últimas palabras antes de ser asesinado: «La voz que van a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora…»

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